¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Cipolletti: qué reveló el informe técnico del edificio evacuado en el barrio San Pablo

Un edificio de cuatro pisos del barrio San Pablo de Cipolletti fue evacuado de urgencia tras fuertes crujidos, fisuras y pisos levantados. El informe técnico preliminar descartó un riesgo inminente de derrumbe y apuntó a un fenómeno de dilatación térmica.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
Viernes, 22 de mayo de 2026 a las 14:53
PUBLICIDAD
El informe preliminar indica que no hay riesgos de colapso de la estructura

El crujido de la estructura desató escenas de tensión, miedo y una evacuación urgente del edificio de cuatro pisos del barrio San Pablo. Los vecinos salieron sobresaltados de sus departamentos después de escuchar ruidos y ver cómo las baldosas literalmente “saltaban” del piso. Sin embargo, horas después del operativo de Bomberos de Cipolletti y del revuelo que generó la posibilidad de un derrumbe, un informe técnico preliminar descartó un riesgo inminente de colapso y apuntó a un fenómeno de dilatación térmica como principal explicación del episodio.

Todo ocurrió en el edificio ubicado sobre Pasaje José Penna al 400, donde durante la noche varios habitantes comenzaron a escuchar crujidos cada vez más fuertes. La desesperación creció cuando aparecieron fisuras en una losa y el piso de uno de los departamentos empezó a levantarse. En cuestión de minutos, el miedo se apoderó del lugar y la situación obligó a intervenir a Bomberos, que decidió evacuar preventivamente a las familias.

Además, el relato de los vecinos reflejaba un escenario alarmante. Algunos aseguraban sentir vibraciones y movimientos extraños dentro de sus departamentos. Otros contaban que los cerámicos explotaban hacia arriba y que el ruido parecía venir desde el interior de la estructura. La escena fue caótica: personas saliendo a la calle, patrulleros, móviles municipales y un operativo montado alrededor del edificio ante la sospecha de una posible falla estructural.

Sin embargo, un día después, la evaluación técnica del ingeniero civil Horacio Daniel Calabro, convocado por la administración del edificio para inspeccionar lo ocurrido, tiene un informe preliminar que llevó algo de calma. Durante la revisión ocular no se encontraron daños severos en columnas, vigas ni elementos estructurales clave. Tampoco aparecieron señales típicas de hundimientos, desplomes o deformaciones compatibles con un derrumbe inminente.

En ese contexto, el profesional detectó una fisura localizada en una losa del primer piso, aunque de dimensiones menores a medio milímetro. También confirmó el levantamiento de baldosas en otro departamento, pero aclaró que el fenómeno observado coincide con problemas de expansión térmica y tensiones acumuladas en el paquete de pisos. Traducido al lenguaje cotidiano: el calor, la falta de juntas de dilatación y las diferencias de temperatura entre departamentos habrían generado presión hasta provocar el estallido del revestimiento.

Y ahí aparece uno de los datos más llamativos del informe. Durante la inspección se constató que algunos departamentos utilizan calefacción tradicional a gas, mientras que otros tienen losa radiante. Esa diferencia generaba una variación térmica cercana a los 8 grados entre sectores del edificio. Para el ingeniero, ese contraste puede producir movimientos diferenciales entre materiales rígidos y derivar en fisuras, ruidos y levantamiento de pisos.

De hecho, el informe sostiene que los fuertes crujidos escuchados por los vecinos podrían haber sido “liberaciones súbitas de tensiones acumuladas” dentro de los revestimientos. Es decir, el edificio no se estaba quebrando, pero sí habría sufrido un fenómeno brusco y lo suficientemente impactante como para sembrar el pánico entre quienes estaban adentro.

Igualmente, el documento también deja una advertencia importante: se trata apenas de una evaluación preliminar basada únicamente en observaciones visuales. No hubo cateos, estudios profundos, análisis estructurales completos ni ensayos destructivos. Por eso, aunque el escenario inicial parece menos grave de lo que se temía durante la madrugada, recomendaron continuar con monitoreos y seguimiento técnico para controlar la evolución de las fisuras y descartar complicaciones futuras.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD