Dos de las tres personas que resultaron heridas tras la explosión de un artefacto de pirotecnia profesional durante los festejos por la final del Mundial en Neuquén ya recibieron el alta médica, mientras que un niño de 10 años permanece internado con evolución favorable y fuera de peligro.
El hecho dejó además una víctima fatal. La Fiscalía confirmó este lunes que el fallecido es Alan Daryl Ochoa, de 24 años. Según el informe del Cuerpo Médico Forense, murió como consecuencia de las gravísimas lesiones provocadas por la explosión del artefacto.
Los tres lesionados fueron asistidos inicialmente en el Hospital Heller. De los dos adultos, ya se recuperan en su domicilio tras sufrir heridas leves, aunque continúan con un meticuloso tratamiento. En tanto, el menor permanece internado en el Hospital Castro Rendón, donde sigue bajo observación médica y presenta una evolución positiva.
Durante la autopsia también se tomaron muestras para realizar estudios toxicológicos, mientras la investigación avanza para determinar cómo un explosivo de uso exclusivo para empresas habilitadas llegó a manos de particulares.
La causa está a cargo de la Fiscalía de Homicidios, que busca reconstruir tanto la mecánica del hecho como la cadena de comercialización del explosivo, cuya venta está restringida a empresas autorizadas por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC).
La explosión ocurrió durante los festejos por la final del Mundial, cuando integrantes de una misma familia intentaban detonar el artefacto en las bardas del barrio Z1. El estallido provocó la muerte de Ochoa y dejó tres familiares heridos, quienes continúan evolucionando favorablemente.