La ciudad de Zapala atraviesa horas de profunda conmoción tras confirmarse la muerte de Milton Rezuc, el hombre de 55 años que había sido apuñalado durante la última edición de la Fiesta del Asado. Su fallecimiento no solo dejó devastada a su familia, sino que reavivó el reclamo de justicia en toda la comunidad.
El hecho ocurrió el pasado 7 de marzo, alrededor de las 3:15 de la madrugada, en el predio ubicado entre las calles Avellaneda y Zeballos, donde se desarrollaba el tradicional evento. Según la reconstrucción realizada por el Ministerio Público Fiscal, todo comenzó cuando el agresor, acompañado por otro hombre, atacó a golpes al hijo de la víctima y a un amigo.
En ese contexto, Rezuc intervino para defender a su hijo. Fue entonces cuando el atacante extrajo un arma blanca y le asestó una puñalada en el abdomen, provocándole heridas de extrema gravedad.
Tras la agresión, personal policial que se encontraba en el lugar asistió de inmediato al hombre herido y logró demorar al sospechoso, además de secuestrar el arma utilizada. La víctima fue trasladada de urgencia a un centro de salud, donde permaneció internada durante semanas con lesiones vasculares y de colon que comprometieron seriamente su estado.
Pese a los esfuerzos médicos, en las últimas horas se confirmó su fallecimiento, lo que modificó por completo el escenario judicial. Hasta ahora, el acusado —identificado por sus iniciales como K.F.M.— estaba imputado por homicidio en grado de tentativa y cumplía prisión domiciliaria. Sin embargo, con la muerte de Rezuc, la fiscalía evalúa agravar la carátula a homicidio consumado, a la espera de los resultados de la autopsia que determinarán el nexo causal.
Mientras tanto, el dolor se trasladó a las redes sociales y a las calles de Zapala, donde familiares, amigos y vecinos despidieron a la víctima con mensajes cargados de emoción. Lo recordaron como un hombre querido, solidario y ligado a las tradiciones gauchas.
Su hija, en medio del duelo, convocó a una despedida especial: pidió que quienes quisieran acompañar el último adiós lo hicieran a caballo, tal como a él le gustaba, y solicitó músicos para rendirle homenaje “con alegría, a pesar del dolor”.
Las muestras de afecto se multiplicaron. “Fue una persona buena, esto es injusto”, coincidieron vecinos que aún no salen de la conmoción por un hecho que transformó una fiesta popular en una tragedia.