Dos bicicletas de alto valor fueron devueltas este martes 29 de septiembre a las autoridades chilenas en el Paso Internacional Pino Hachado, como parte de una investigación por el presunto tráfico de bicicletas de alta gama entre Argentina y Chile. Los rodados fueron entregados a la Brigada de Investigaciones de Robos Metropolitana de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), en el marco de una causa que contó con cooperación judicial entre ambos países.
La entrega estuvo a cargo de personal de la División Robos y Hurtos, dependiente del Departamento Delitos contra la Propiedad y Leyes Especiales de la Policía de Neuquén. La diligencia fue ordenada por la Unidad Fiscal de Atención al Público y Asignación de Casos – Fiscalía de Robos y Hurtos y se realizó en coordinación con la Dirección General de Cooperación Regional e Internacional de la Procuración General de la Nación.
El robo que inició la investigación
La investigación se inició a partir de un pedido de colaboración internacional vinculado con el robo de una bicicleta ocurrido en Santiago de Chile. El caso llegó a los investigadores neuquinos luego de que las autoridades chilenas detectaran que el rodado sustraído podía haber sido trasladado hacia Argentina y ofrecido para la venta.
El hecho ocurrió en Providencia, Santiago de Chile, cuando un hombre ingresó a un café ubicado sobre avenida Italia al 1.000 y sustrajo una bicicleta Orbea Orca. El rodado pertenecía a un deportista dedicado al ciclismo de alto rendimiento y tenía un valor estimado de más de cinco millones de pesos chilenos, unos 6.000 dólares.
Con el avance de la investigación, la víctima fue informada de que la bicicleta estaba siendo ofrecida a través de Facebook por una persona que tendría domicilio y número telefónico en la ciudad de Neuquén. A partir de ese dato se inició el intercambio de información entre los investigadores de ambos países para determinar quiénes estaban detrás de la operación.
Los investigadores neuquinos establecieron además que los principales sospechosos realizaban frecuentes cruces entre Argentina y Chile. Las tareas de seguimiento permitieron vincular la actividad con dos hombres de 33 y 36 años, residentes en las ciudades rionegrinas de Allen y General Roca y relacionados con el ambiente del ciclismo de alto rendimiento.
El operativo cerca de Pino Hachado
La investigación también apuntó a determinar qué otros elementos podían estar siendo trasladados a través de la frontera. Según fuentes policiales, los sospechosos ingresaban al país con bicicletas y sustancias prohibidas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), entre ellas hormonas, testosterona y estimulantes utilizados en competencias deportivas.
El 21 de mayo de 2026, los investigadores detectaron que los sospechosos regresaban desde Chile y montaron un operativo sobre la Ruta Nacional 242, en cercanías del Paso Internacional Pino Hachado. Alrededor de las 19:15, el vehículo en el que circulaban fue interceptado y los dos hombres fueron demorados.
A partir del procedimiento, la Justicia autorizó cuatro allanamientos simultáneos y una requisa vehicular. Las medidas permitieron avanzar en el recupero de elementos vinculados con la investigación y reunir nuevas evidencias sobre el presunto circuito utilizado para trasladar y comercializar bicicletas de alto rendimiento.
Una de las bicicletas recuperadas tenía un valor estimado en unos 6.000 dólares y pertenecía a un reconocido deportista chileno. La investigación permitió además desarticular una estructura que, según la hipótesis policial, estaría vinculada con el tráfico de bicicletas y sustancias utilizadas en el ciclismo de élite.
Con la causa en manos de la Justicia y cumplidas las medidas correspondientes, se avanzó finalmente con la restitución de los rodados a las autoridades chilenas. La entrega se concretó este martes en Pino Hachado, donde personal de la Policía de Neuquén puso las bicicletas a disposición de integrantes de la PDI.
La devolución constituye el cierre de una de las etapas de una investigación que comenzó con un robo en Santiago de Chile y continuó con tareas de inteligencia, seguimiento y cooperación internacional en territorio argentino. El procedimiento también permitió fortalecer los mecanismos de intercambio entre las fuerzas de seguridad y los organismos judiciales de ambos países para investigar delitos que atraviesan la frontera.