Dos hombres que fueron perseguidos por la Policía tras una tiroteo en el barrio La Paz de Cipolletti quedaron con prisión preventiva por dos meses luego de la formulación de cargos por portación ilegal de arma de fuego, violación de domicilio y daños. Fueron atrapados con dos pistolas cargadas y con numeración limada tras irrumpir por la fuerza en un departamen para intentar esconderse de los efectivos.
El violento episodio ocurrió durante la madrugada del domingo y generó momentos de extrema tensión en el populoso sector de Cipolletti. Todo comenzó cerca de la 1:30, cuando vecinos llamaron desesperados a la Comisaría 32° y al 911 para denunciar detonaciones de arma de fuego cerca del tanque de agua del barrio La Paz. La secuencia encendió rápidamente las alarmas y movilizó a los uniformados hacia el lugar.
Sin embargo, al llegar al sector de la Entrada 9 del primer piso, los efectivos se encontraron con una escena caótica. Según consta en el procedimiento policial, escucharon los gritos de una mujer que advertía “que no vayan”, mientras dos hombres escapaban corriendo con armas de fuego en las manos. En ese instante comenzó una persecución a pie que se extendió por los pasillos internos del complejo habitacional.
Además, los sospechosos no lograron perder de vista a los policías y terminaron ingresando violentamente a un departamento ubicado en la Entrada 7, tercer piso. Allí forzaron la puerta y empujaron a la propietaria de la vivienda, una joven de 21 años, para ocultarse en una habitación del fondo del inmueble.
No obstante, la maniobra duró pocos minutos. Con autorización de la mujer, los policías ingresaron al departamento y lograron reducir a David Ezequiel Riquelme, de 33 años, y Thiago Ariel Riquelme, de 18, quienes permanecían escondidos dentro de una de las habitaciones.
Luego intervino personal de Criminalística y apareció uno de los datos más alarmantes de toda la causa: ambos llevaban pistolas cargadas y con numeración limada. Una de las armas era una pistola Colt calibre 11.25, considerada de guerra por su poder de fuego, que tenía seis cartuchos en el cargador. La otra era una pistola Bersa Thunder calibre 22 con diez municiones listas para ser utilizadas.
A su vez, la Fiscalía remarcó durante la audiencia que las armas estaban en condiciones inmediatas de uso y que los imputados no contaban con autorización legal para portarlas. Por esa razón, el fiscal formuló cargos por portación ilegal de arma de fuego de uso civil condicional -en referencia al arma de guerra- y portación ilegal de arma de fuego de uso civil, en concurso real con violación de domicilio y daños.
Durante la audiencia los acusados estuvieron asistidos por defensores oficiales y particulares. Sin embargo, no realizaron objeciones ni sobre los hechos descriptos por la acusación ni sobre la calificación legal presentada por la Fiscalía.
Finalmente, el juez de Garantías dio por formulados los cargos y habilitó la etapa de investigación penal preparatoria por cuatro meses. Además, hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal y ordenó la prisión preventiva de ambos imputados, al considerar que existen riesgos de entorpecimiento de la investigación.