La búsqueda de Camila Belén Montesino, de 27 años, y su hijo Carlos Amir Jeremy Araya, de cuatro meses, abrió una serie de interrogantes que hoy concentran el foco de la investigación en Rincón de los Sauces. A más de 48 horas de su desaparición, el caso no solo moviliza un amplio operativo bajo Alerta Nati, sino que también expone elementos previos que desconciertan a los investigadores.
Ambos fueron vistos por última vez el viernes 1° de mayo en la zona de calle Lago Nonthué, entre Lago Espejo y Lago Escondido. Desde entonces, no hubo rastros firmes sobre su paradero.
El eje de la investigación está puesto en reconstruir qué ocurrió en las horas previas a la desaparición. La denuncia fue radicada por la expareja de Montesino y padre del bebé, quien aseguró que no pudo contactarlos ni por teléfono ni en el domicilio.
A partir de allí, la Policía de Neuquén activó la Alerta Nati —protocolo que se aplica en casos con menores— y dio intervención a la Fiscalía Única local.
Sin embargo, lejos de tratarse de una desaparición aislada, los investigadores sospechan que la historia podría tener antecedentes inmediatos que ayuden a explicar lo ocurrido.
Un contexto que genera preocupación
Fuentes vinculadas al caso señalaron que la joven vivía en un contexto de alta vulnerabilidad junto a sus hijos. Incluso, se investiga cómo era la dinámica familiar dentro de la vivienda y si existían problemáticas previas.
Otro punto que genera dudas es la situación de los otros hijos de Montesino, también menores de edad. Hasta el momento, no está claro si quedaron al cuidado de familiares o bajo intervención de organismos estatales.
Uno de los elementos que más llama la atención en la investigación es una denuncia realizada días antes de la desaparición. Según trascendió se había realizado una diligencia en la vivienda donde reside la joven. En ese procedimiento intervino personal de salud y del área de familia.
“Unos días atrás se hizo una diligencia en la casa donde reside esta mujer. Personal de salud y familia la trasladó al hospital local, donde se le hizo una serie de estudios para saber el estado de salud, se le dio el alta y aparentemente estaba todo bien”, detalló el comisario Marcelo Campos a medios periodísticos.
Esto derivó en un allanamiento realizado el 29 de abril por el Ministerio Público Fiscal. El procedimiento no arrojó resultados positivos. Sin embargo, apenas dos días después, se radicó la denuncia por la desaparición de Camila y su bebé.
Para los investigadores, la cercanía temporal entre ambos hechos es un dato que no pasa desapercibido.
Cambios recientes en su entorno
Otro aspecto bajo análisis es la vida personal de Montesino. De acuerdo a fuentes del caso, la joven estaba separada desde hacía tiempo del padre del bebé y habría iniciado una nueva relación, lo que implicó un cambio en su entorno cercano. Los investigadores buscan determinar si estos cambios pueden estar vinculados a su desaparición o aportar pistas sobre sus últimos movimientos.
Por ahora, no hay indicios claros sobre hacia dónde pudo haberse dirigido. Una de las hipótesis es que podría haberse trasladado hacia el norte neuquino, su zona de origen, aunque esto no fue confirmado.
En paralelo, las fuerzas de seguridad trabajan en el relevamiento de cámaras, testimonios y cualquier dato que permita reconstruir el recorrido previo a la desaparición.
Reconstruir qué pasó en las horas previas se vuelve clave para entender una desaparición que, por ahora, no tiene respuestas clara
Cómo aportar información
Camila Montesino mide aproximadamente 1,60 metros, es de tez blanca, contextura robusta, cabello castaño claro y ojos oscuros. Su hijo, Carlos Amir Jeremy Araya, tiene cuatro meses, tez blanca, ojos marrones y cabello rubio corto.
Ante cualquier información, las autoridades solicitan comunicarse con la Fiscalía Única de Rincón de los Sauces o con la Comisaría Especial de la Niñez, Adolescencia y Familia N° 5, al teléfono (299) 4210369.