El crimen que conmocionó a Allen ya tiene condena. El joven de 18 años, acusado de asesinar a Gastón Cañuqueo en febrero pasado aceptó haber cometido el ataque y fue condenado a 10 años y 8 meses de prisión efectiva. La fiscalía sostuvo que “desde una motocicleta le disparó dos veces” a la víctima en plena calle y que uno de los proyectiles impactó en una zona vital provocándole la muerte minutos después. El imputado reconoció el hecho, aceptó la pena acordada y hasta pidió disculpas a la familia durante la audiencia.
“El pasado 18 de febrero, alrededor de las 3:20 de la madrugada, en la esquina de Don Bosco y Sarmiento de Allen, la víctima circulaba en motocicleta luego de dejar a su hermana en la plaza”, explicó el Ministerio Público Fiscal al describir la secuencia del ataque que terminó en tragedia.
“La víctima continuó su marcha hasta que otra moto de 110 cc se le puso a la par. Fue desde allí que el hoy condenado, ubicado como acompañante, efectuó dos disparos”, detalló la acusación ante el Tribunal Colegiado que homologó el acuerdo abreviado entre fiscalía y defensa.
La escena generó desesperación entre vecinos y testigos que alertaron a la Policía creyendo inicialmente que se trataba de un accidente de tránsito. Pero cuando los efectivos de la Unidad 6ª llegaron al lugar descubrieron el horror. “Encontraron al joven fallecido con una herida de arma de fuego”, indicaron desde el Ministerio Público. La autopsia confirmó que la muerte se produjo por “taponamiento cardíaco y hemotórax bilateral masivo” a raíz del disparo recibido en el tórax.
Durante la audiencia, el acusado admitió todo. Frente a los jueces confirmó que reconocía “el hecho, la calificación legal y la pena acordada”. Además, pidió disculpas a la familia de la víctima, que previamente había sido informada del acuerdo alcanzado entre las partes.
Tras la resolución unánime del Tribunal, el condenado comenzó inmediatamente a cumplir la pena de prisión efectiva. Allen cerró así uno de los casos policiales más violentos de los últimos meses, marcado por una ejecución brutal en plena calle y en medio de la madrugada.