Una escena que arrancó como un simple control en el ingreso a la cancha, terminó en un hecho de violencia en el fútbol que ahora tiene consecuencias judiciales. Una mujer fue imputada por agredir a una agente policial durante un partido en el predio de Sol de Mayo, luego de que le impidieran ingresar con una botella de fernet que llevaba una menor que la acompañaba.
Todo ocurrió en horario vespertino, en plena actividad deportiva sobre la costanera viedmense. Según reconstruyó la fiscalía, la mujer intentó entrar al predio junto a una menor que escondía entre sus prendas una botella de fernet. Sin embargo, el control policial fue claro: no se podía ingresar alcohol, mucho menos en esas condiciones. Fue ahí donde la situación empezó a calentarse.
Pero lejos de quedar en una discusión pasajera, el episodio escaló. Primero hubo tensión, cruces de palabras y malestar evidente. Luego, cuando parecía que todo se había calmado, la mujer volvió sobre sus pasos y atacó a la agente con un llavero que llevaba colgado del cuello, provocándole lesiones leves.
En ese contexto, la rápida intervención del resto del personal policial evitó que el hecho pasara a mayores. De hecho, las propias agentes de la Comisaría 30° que estaban trabajando en el operativo de seguridad aportaron sus testimonios para sostener la acusación. A eso se sumó la denuncia formal de la víctima, que terminó de cerrar el cuadro probatorio en esta etapa inicial.
Por eso, la fiscalía no dudó en avanzar: encuadró el hecho como atentado contra la autoridad en concurso ideal con lesiones leves. Es decir, no se trata solo de un golpe, sino de un ataque directo contra una funcionaria en pleno cumplimiento de su deber.
Mientras tanto, el proceso judicial ya está en marcha. Sin objeciones por parte de la defensa, el juez de garantías dio por formulados los cargos y habilitó una investigación penal preparatoria que se extenderá durante cuatro meses.