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El esqueleto enterrado en Sierra Grande: tenía una bolsa atada en la cabeza y las manos sujetas

Los restos humanos hallados debajo del cemento en una estación de servicio abandonada de Sierra Grande tenía las manos y los pies atados, una bolsa sujetada sobre la cabeza y una campera oscura encima. El Ministerio Público aún no informó el resultado de la autopsia.

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Viernes, 06 de noviembre de 2026 a las 07:30
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El cuerpo fue hallado enterrado bajo cemento con sus manos y pies atados en Sierra Grande.

Mientras se esperan los resultados de la autopsia que comenzó el pasado lunes, se conocierond etalles macabros de cómo estaba el esqueleto enterrado debajo del cemento de una vieja estación de servicio abandonada en Sierra Grande. La persona tenía las manos y los pies atados, la cabeza cubierta con una bolsa que también estaba sujetada y, por encima, una campera oscura. Sus manos estaban cruzadas y, junto al cráneo, apareció una dentadura postiza intacta. La Justicia intenta reconstruir qué ocurrió, cuánto tiempo permaneció enterrada la víctima y quién pudo haber ocultado sus restos en ese lugar.

Los detalles que trascendieron sobre la posición en la que fue encontrado el cuerpo agregaron una dimensión completamente diferente a la investigación. Ya no se trata solamente de establecer la antigüedad de los restos o encontrar una identidad. Las condiciones en las que estaba enterrada la persona obligan a los investigadores a profundizar las hipótesis sobre una muerte violenta y las circunstancias que rodearon el ocultamiento del cadáver.

Uno de los elementos que más interrogantes genera es la bolsa que cubría la cabeza. Según la información que trascendió, estaba atada y tenía por encima una campera de color oscuro. Los investigadores deberán establecer si esos elementos fueron colocados cuando la persona todavía estaba viva o después de su muerte. La diferencia puede resultar determinante para reconstruir lo sucedido y establecer cómo fue la maniobra deliberada para inmovilizar a la víctima y esconder sus restos.

A eso se suma que tenía las manos cruzadas y atadas, mientras que los pies también estaban sujetos. La disposición del cuerpo y las características de las ataduras serán examinadas por los especialistas para determinar si existen lesiones o alteraciones compatibles con una inmovilización previa al fallecimiento. Por ahora, estos detalles no permiten establecer una causa de muerte, pero constituyen indicios que la investigación no puede pasar por alto.

Otro elemento que llamó la atención fue la dentadura postiza, que se encontraba intacta al costado del cráneo. Su presencia podría convertirse en una pieza importante para intentar identificar a la persona. La intervención de un odontólogo forense permite examinar sus características y evaluar si puede aportar información para un eventual cotejo con antecedentes odontológicos. También se analizarán los restos óseos para obtener datos antropológicos que ayuden a establecer el sexo biológico y otras características de la víctima.

La Justicia investiga la muerte de una persona encontrada con la cabeza cubierta.

En cuanto a la vestimenta, los restos conservaban unos borcegos de media caña. Ese calzado, junto con otras prendas, será parte del análisis para reconstruir las características de la persona y las circunstancias del enterramiento. Cada elemento recuperado puede aportar una pista, aunque ninguno alcanza por sí solo para establecer quién era o cuánto tiempo llevaba bajo el cemento.

A la espera de la autopsia

La autopsia comenzó el lunes en la morgue judicial de Viedma y la complejidad del procedimiento obligó a organizar el trabajo durante varias jornadas. El Cuerpo Médico Forense debe examinar minuciosamente los restos, buscar posibles lesiones, obtener muestras y establecer una aproximación sobre la antigüedad de la muerte. La intervención de diferentes especialistas responde a la necesidad de extraer la mayor cantidad de información posible de un cuerpo que ya se encontraba completamente esqueletizado.

Pero la investigación no se limita a lo que puedan descubrir los profesionales en la morgue. El Ministerio Público también prepara nuevas tareas en la antigua estación de servicios Shell, que cerró a fines de la década del 90. Para las pericias se utilizarán equipos tecnológicos para reconstruir las características de la escena. Entre ellos se encuentra un escáner tridimensional FARO 3D, que permitirá obtener un registro detallado del inmueble y de las condiciones del sector donde aparecieron los restos. También se prevé utilizar sistemas de iluminación forense para buscar rastros y evidencias que no resultan visibles a simple vista.

En paralelo, la Fiscalía amplió la búsqueda de posibles personas desaparecidas. La primera hipótesis sobre la identidad apuntaba a un vecino de Sierra Grande cuyo paradero se desconoce desde enero de 2018, pero esa posibilidad fue descartada. Ahora el relevamiento incluye registros de Río Negro y Chubut, además de entrevistas y otras medidas destinadas a encontrar alguna coincidencia con las características de la persona fallecida.

El lugar del hallazgo también forma parte de las incógnitas. Los restos aparecieron debajo de un piso de cemento en una antigua estación de servicios ubicada a la vera de la Ruta Nacional 3, cerca del Estadio Municipal en el acceso sur a la ciudad. Los investigadores deberán reconstruir la historia del inmueble, determinar quiénes tuvieron acceso al edificio y establecer en qué momento pudo haberse producido el enterramiento. No es un detalle menor: alguien pudo haber utilizado ese espacio para ocultar los restos y mantenerlos fuera de la vista durante un período que todavía se desconoce.

 

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