El hallazgo de un cuerpo debajo de un piso de cemento en una antigua estación de servicios de Sierra Grande abrió una investigación que ahora tiene su principal escenario en la morgue judicial de Viedma. Los especialistas del Cuerpo de Investigación Forense comenzaron una autopsia que demandará tres jornadas de trabajo y que será determinante para conocer cuánto tiempo llevaba enterrada la persona, cómo murió y quién era. Mientras tanto, la Fiscalía descartó la primera hipótesis sobre su identidad y amplió la búsqueda.
Cómo fue el hallazgo del cuerpo debajo del piso de una estación de servicio en Sierra Grande
El hallazgo ocurrió el pasado sábado 31 de octubre, cuando un grupo de albañiles realizaba trabajos de remodelación en un edificio abandonado ubicado en el acceso sur de la localidad, a la vera de la Ruta Nacional 3, en dirección a Chubut y cerca del Estadio Municipal de Fútbol. Los trabajadores se encontraron con una escena que cambió por completo el sentido de las tareas: debajo de una superficie de cemento estaban los restos de una persona.
A partir de ese descubrimiento se desplegó un operativo que involucró a efectivos de la Comisaría 13°, personal del Gabinete de Criminalística de Sierra Grande y San Antonio Oeste, Bomberos Voluntarios y autoridades judiciales. La fiscal Maricel Viotti Zilli intervino en las primeras diligencias y dispuso las medidas necesarias para preservar el lugar y reunir elementos que permitan reconstruir lo sucedido.
Sin embargo, el verdadero desafío comenzó después de retirar los restos del inmueble. El avanzado estado de esqueletización obligó a los investigadores a recurrir a estudios especializados para obtener información que, en condiciones habituales, podría surgir de una autopsia convencional. Por eso, el examen fue organizado en tres jornadas consecutivas y se extenderá hasta este miércoles 4 de noviembre.
En qué consistirá el trabajo de los forenses
Durante esas tareas, los forenses deberán examinar minuciosamente cada estructura ósea, buscar posibles lesiones y establecer si existen señales que permitan determinar las circunstancias de la muerte. También intentarán obtener una aproximación sobre la antigüedad de los restos, un dato fundamental para reconstruir cuánto tiempo pudo haber permanecido enterrada la persona debajo del cemento. Más teniendo en cuenta que la vieja estación de servicio Shell cerró a fines de la década del 90 y hoy sólo quedan ruinas.
Otro de los objetivos centrales es establecer la identidad. Para eso, los especialistas trabajan con diferentes elementos que podrían aportar información, entre ellos las características antropológicas y odontológicas. Además, la toma de muestras permitirá avanzar con estudios genéticos si las condiciones del material recuperado lo permiten. El ADN podría convertirse en una herramienta decisiva para ponerle nombre a una persona que, hasta ahora, permanece sin identificar.
En paralelo, la investigación ya tuvo un primer movimiento importante. Una de las hipótesis iniciales apuntaba a que los restos podían pertenecer a un vecino de Sierra Grande desaparecido desde enero de 2018. Sin embargo, esa posibilidad fue descartada y obligó a ampliar el universo de búsqueda. Ahora los investigadores deberán cruzar información sobre personas desaparecidas no solamente de la localidad, sino también de otras zonas que puedan tener relación con el caso.
Un cuerpo y versiones cruzadas
Pero hay otros detalles del descubrimiento que todavía generan interrogantes. Después del hallazgo circularon versiones sobre las condiciones en las que se encontraba el esqueleto, entre ellas la posible presencia de una bolsa en la cabeza y ataduras en las extremidades. También se mencionaron prendas de vestir y otros elementos que podrían ayudar a reconstruir la historia de la víctima. Por el momento, esos datos no cuentan con una confirmación judicial que permita presentarlos como hechos comprobados.
La tarea de los investigadores tampoco termina en la morgue. La Fiscalía deberá reconstruir la historia de la estación de servicios, determinar quiénes tuvieron acceso al edificio y establecer en qué momento pudo haberse producido el enterramiento. Los testimonios de personas que conocieron el inmueble y los registros de posibles desapariciones podrían convertirse en piezas importantes para completar el rompecabezas.
Por ahora, la escena más inquietante sigue siendo la misma: una persona estuvo enterrada debajo de un piso de cemento en un edificio abandonado y nadie sabe todavía quién era ni qué ocurrió con ella. Tres días de estudios forenses buscan comenzar a responder esas preguntas. El resultado de las pericias podría marcar el rumbo de una investigación que todavía tiene más interrogantes que certezas.