La fuga de un preso de la Subcomisaría 65° de Godoy terminó el sábado por la noche con una recaptura cargada de tensión en el barrio Ceferino, después de varias horas de búsqueda, recorridas policiales y un operativo cerrojo que se desplegó por distintos sectores de la localidad. El detenido, Mauro Alejandro Lema, de 36 años, intentó escapar otra vez cuando vio a los uniformados, pero terminó reducido en un baldío y ahora enfrenta nuevas acusaciones por evasión y resistencia a la autoridad.
La evasión había generado fuerte preocupación en Godoy. El hombre permanecía con prisión preventiva desde mediados de mayo por una seguidilla de robos de motos y una persecución policial ocurrida en Regina. Se supo que solictó permiso para ir al baño y aprovechó el descuido del personal de guardia y se fugó. Por eso, apenas se conoció que escapó, comenzó un intenso movimiento de móviles, controles y rastrillajes en distintos puntos de la localidad.
Sin embargo, con el correr de las horas empezó a quedar claro que el prófugo seguía escondido dentro de Godoy. Los investigadores sospechaban que podía estar refugiado en patios internos o viviendas de sectores periféricos, especialmente en zonas donde pudiera moverse sin ser visto. Esa hipótesis terminó marcando el rumbo de toda la búsqueda.
Mientras tanto, el despliegue policial se fue cerrando sobre el barrio Ceferino. Allí, en inmediaciones de las calles Raúl Espinoza y Bentacur, efectivos de la Subcomisaría 65° y de la Brigada Rural detectaron movimientos extraños y lograron ubicar al evadido oculto entre viviendas y terrenos abiertos.
Pero la situación volvió a tensarse en segundos. Cuando advirtió la presencia de los uniformados, el prófugo salió corriendo hacia un baldío intentando perderse entre los descampados. Según trascendió, buscó aprovechar la oscuridad y los espacios abiertos para escapar otra vez, aunque ya había policías rodeando toda la zona.
Finalmente, el operativo cerrojo terminó frustrando la maniobra. El hombre fue interceptado a pocos metros, reducido y trasladado nuevamente a la dependencia policial. Todo ocurrió en medio de corridas y un fuerte despliegue de móviles que alteró la tranquilidad habitual del sector.
La fuga había encendido las alarmas en la región, sobre todo porque existía temor de que el detenido lograra abandonar la localidad antes de que pudieran ubicarlo. Por eso, durante varias horas, los controles policiales se multiplicaron en calles rurales, accesos y sectores considerados clave para una posible huida.
Ahora, además de la causa que ya enfrentaba por los robos y la persecución en Villa Regina, el recapturado deberá responder también por la evasión y la resistencia al momento de ser detenido nuevamente.