“¿Otra vez te pegó?”. La pregunta aparece en uno de los chats que comenzaron a circular después del asesinato de Matías Julián Álvarez Guardia y que ahora exponen la violencia que, según su familia y sus amigos, el joven soportó en silencio durante su relación con Victoria Luz Cantero. Las capturas están acompañadas por fotografías en las que la víctima aparece con hematomas alrededor de un ojo, marcas en la mejilla y visibles lesiones en el rostro.
El material fue difundido por Lucas Achinelli, uno de los amigos más cercanos de Matías, después de que otras personas le enviaran conversaciones privadas, audios, registros de llamadas e imágenes que presuntamente habían sido tomadas tras diferentes episodios de violencia. En uno de los intercambios, una persona le pregunta directamente al joven si su pareja había vuelto a golpearlo, una frase que para sus allegados refleja que las agresiones no habrían sido aisladas.
Las fotografías muestran a Matías con el rostro lastimado y un fuerte hematoma alrededor del ojo. Su amigo reunió esas imágenes en un montaje y las publicó junto con un durísimo mensaje dirigido a Cantero, quien permanece detenida por la muerte del joven de 29 años. Achinelli expresó que deseaba que la acusada permaneciera en prisión y pidió que la fiscalía reclamara la máxima pena. También aseguró, desde su interpretación personal, que el ataque había sido buscado y ejecutado de manera consciente.
Las publicaciones generaron una enorme repercusión porque coinciden con el relato que venían sosteniendo las hermanas de Matías. La familia aseguró que la relación estaba atravesada por escenas de celos, conductas de control, separaciones constantes y agresiones físicas que la víctima ocultaba por vergüenza. Según Leticia, una de sus hermanas, Victoria le dejaba arañazos en la cara y en una ocasión le habría provocado una grave lesión en un ojo después de golpearlo.
“Mi hermano jamás le tocó un pelo”, sostuvo Leticia al recordar que Matías había sido criado con la idea de que nunca debía agredir a una mujer. La hermana aseguró que él inicialmente evitaba hablar sobre lo que ocurría dentro de la pareja y que solamente después de insistirle reconoció entre lágrimas que era golpeado. Esas declaraciones todavía deberán ser incorporadas formalmente a la causa y contrastadas con testimonios, informes médicos y otros elementos probatorios.
La familia también afirmó que Cantero tenía acceso al teléfono celular y a las redes sociales de Matías. Según Leticia, la joven manejaba su cuenta de Instagram, realizaba publicaciones en su nombre y ejercía un fuerte control sobre sus comunicaciones. Cada vez que la pareja retomaba la relación, Matías se distanciaba de sus familiares y amigos, una conducta que sus allegados comenzaron a identificar como una señal de que había vuelto con ella.
El vínculo habría atravesado múltiples rupturas y reconciliaciones. Los familiares sostienen que Matías intentó terminar la relación en varias oportunidades, pero que Cantero regresaba, le pedía disculpas y prometía cambiar. Incluso, de acuerdo con la versión familiar, los padres de la propia acusada habrían intentado convencerlos de que se separaran definitivamente debido al nivel de conflictividad que existía entre ambos.
Las imágenes que podrían convertirse en una prueba clave
Aunque las fotografías y los chats causaron conmoción en las redes sociales, todavía no fueron incorporados formalmente como prueba al expediente. La fiscalía deberá verificar su autenticidad, determinar cuándo fueron tomadas las imágenes, identificar a los participantes de las conversaciones y establecer en qué contexto se produjeron las lesiones que aparecen en el rostro de Matías.
El contenido podría adquirir relevancia si las pericias confirman que se trata de conversaciones originales y si testigos pueden vincular las marcas con episodios concretos de violencia. Por el momento, las capturas constituyen material difundido por el entorno de la víctima y no una conclusión judicial sobre la conducta previa de la acusada.
La familia reclamó además que se localice el teléfono celular de Matías, que habría permanecido encendido durante varias horas después de su muerte y luego desapareció. Los investigadores deberán establecer quién tuvo el aparato, si se borraron mensajes o movimientos y si sus comunicaciones permiten reconstruir qué ocurrió durante las horas previas al ataque.
Los allegados también pidieron que sea secuestrado y peritado el vehículo en el que Facundo Cantero, hermano de Victoria y amigo de Matías, trasladó al joven gravemente herido hasta el Hospital Julio C. Perrando. Para la querella familiar, tanto el automóvil como los teléfonos pueden contener rastros o información decisiva para determinar la secuencia completa de aquella madrugada.
Matías llegó al hospital con una profunda herida de arma blanca en el tórax. Fue sometido a una intervención quirúrgica de urgencia, pero murió como consecuencia de la pérdida de sangre y un posterior paro cardiorrespiratorio. Por el hecho fue detenida Cantero, de 25 años, mientras la Justicia investiga las circunstancias exactas en las que se produjo la lesión mortal.
La joven permanece alojada en la Comisaría 11ª del barrio España y deberá ser indagada por la fiscal Ana González de Pacce. Su abogado, Marco Molero, negó que registrara antecedentes penales o que existiera una causa abierta en su contra y anticipó que definirán la estrategia defensiva después de conocer formalmente la imputación.
La afirmación del abogado aparece en contraste con los señalamientos realizados por la familia de Matías, que había mencionado denuncias y anteriores episodios de violencia. Será la fiscalía la encargada de revisar los registros judiciales y policiales para establecer si existieron presentaciones formales, exposiciones o medidas relacionadas con la pareja.
Mientras la investigación avanza, las imágenes del rostro golpeado de Matías y la pregunta que aparece en los chats profundizaron el reclamo de justicia. Para sus amigos, las capturas muestran que el joven habría atravesado durante meses una situación de violencia que mantuvo oculta. Para la Justicia, en cambio, el desafío será transformar esas publicaciones en evidencia verificable y determinar si permiten reconstruir el camino que terminó con su muerte.
Cantero continúa detenida y conserva la presunción de inocencia hasta que exista una sentencia firme. Sin embargo, las fotografías, los mensajes y los testimonios difundidos por el entorno de Matías agregaron nuevos elementos a una causa que conmociona a Chaco y colocaron bajo la lupa todo lo ocurrido dentro de la pareja antes del crimen.