Un partido de fútbol amateur en Trelew quedó atravesado por una escena difícil de explicar. En una de las canchas del predio “Marquitos”, un árbitro dirigía el encuentro con una tobillera electrónica colocada por orden judicial.
La situación no se detuvo ahí. Minutos después, personal policial llegó al lugar para concretar su detención. El procedimiento se dio en medio de la actividad deportiva, con jugadores y público alrededor.
La escena que interrumpió el partido
Según la información que trascendió, el hombre se encontraba arbitrando con normalidad pese a estar alcanzado por una medida de control en el marco de una causa por violencia de género.
Cuando advirtió la presencia de los efectivos, el árbitro intentó evitar el procedimiento. En ese contexto, se refugió en un vehículo que no era de su propiedad con la intención de eludir a la policía.
El intento no prosperó y el operativo continuó en el lugar.
Tobillera electrónica y actividad normal
El dato que más llamó la atención fue que el árbitro desarrollaba su actividad sin interrupciones, aun estando bajo monitoreo judicial.
La presencia de la tobillera electrónica no había impedido que participara del torneo ni que ingresara al campo de juego para dirigir el partido.
El torneo siguió en marcha
Mientras se desarrollaba el procedimiento, la actividad en el predio no se detuvo.
El presidente del espacio, Néstor Chávez, permitió que los partidos continuaran. El cronograma deportivo siguió su curso sin suspensiones, incluso mientras se llevaba adelante la intervención policial.
Un predio bajo la lupa
El episodio se suma a otros procedimientos recientes en el mismo lugar.
El día anterior, la policía secuestró 13 vehículos —10 motocicletas y 3 automóviles— en operativos realizados dentro del predio.
Lo ocurrido con el árbitro volvió a poner el foco sobre lo que sucede en ese espacio, donde la actividad deportiva convivió con un procedimiento policial en pleno desarrollo.