Un auto robado en el Gran Buenos Aires que era utilizado como remise en Catriel fue detectado por la cámaras del 911 RN Emergencias y terminó secuestrado tras comprobarse que tenía patentes truchas, numeraciones adulteradas y pedido de secuestro vigente desde febrero de 2025.
Todo empezó cerca de las 22:30 del sábado cuando operadores del 911 RN Emergencias vieron algo que no cerraba. En una esquina céntrica, un Peugeot 208 estaba detenido con balizas encendidas, en una situación rara para ese horario. Sin embargo, no era solo una detención más: el movimiento del vehículo y su permanencia en el lugar encendieron las sospechas. Por eso, desde la sala de monitoreo comenzaron a seguirlo en tiempo real y dieron aviso a los móviles en la calle.
Minutos después, el auto fue interceptado sobre Avenida San Martín. En ese primer control, los efectivos hicieron una verificación rápida, pero el dato que apareció fue contundente: el rodado tenía una “baja automática con recuperación de piezas”. Es decir, ese auto no debería estar circulando entero, mucho menos prestando un servicio como remise.
Pero además, el conductor, un hombre mayor de 30 años de Catriel, no tenía ningún papel del vehículo. Ni documentación, ni habilitación, ni respaldo alguno para justificar por qué manejaba ese auto. En ese contexto, la sospecha creció de inmediato y se dispuso el secuestro preventivo.
A partir de ahí, el panorama se volvió todavía más oscuro. En la revisión técnica, los especialistas detectaron una serie de irregularidades que confirmaban que no se trataba de un simple descuido. Los cristales tenían numeraciones alteradas, las chapas patentes eran claramente apócrifas y el chasis presentaba signos de manipulación, como si alguien hubiera intentado borrar su identidad original.
Sin embargo, hubo un detalle que terminó siendo clave: el motor conservaba su numeración real. Gracias a eso, y a la localización de un código oculto debajo del asiento, los peritos lograron reconstruir la verdadera historia del vehículo. Así se confirmó lo más grave: el Peugeot había sido robado en el conurbano bonaerense y tenía pedido de secuestro activo.
En este escenario, la principal hipótesis apunta a una maniobra típica del mercado ilegal: autos robados que son “maquillados” con datos falsos para volver a circular. Pero en este caso hay un agravante que preocupa: el vehículo no solo estaba en la calle, sino que además era utilizado como remise, exponiendo a pasajeros que desconocían completamente la situación.
Finalmente, el auto quedó secuestrado y a disposición de la Justicia, mientras que el conductor quedó vinculado a la causa. Ahora será la fiscalía la que deberá determinar si se trataba de un simple chofer o de alguien con un rol más activo dentro de esta cadena delictiva.