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Héroes en Cipolletti: dos policías le salvaron la vida a un bebé de 21 meses que no respiraba

Policías del Destacamento 114 de Cipolletti reanimaron con maniobras de RCP a un bebé de 21 meses que había llegado sin signos vitales. Tras un operativo y un traslado de urgencia al hospital, el pequeño fue estabilizado y recibió el alta médica.

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Lunes, 27 de julio de 2026 a las 14:58
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El sargento Julio Javier Retamal y junto con el bebé de 21 meses al que ayudó a salvarle la vida

Un bebé de apenas 21 meses que había llegado sin signos vitales volvió a respirar gracias a la intervención de dos policías de Río Negro. El dramático episodio ocurrió este domingo en el paraje Lalor, en Cipolletti, donde efectivos del Destacamento 114° asumieron el papel de verdaderos héroes al practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) que resultaron decisivas para mantenerlo con vida hasta su llegada al hospital. Horas después, el pequeño fue estabilizado y recibió el alta médica.

Todo sucedió alrededor de las 14:15. Lo que para los efectivos era una recorrida preventiva más por la calle Rural A1 se transformó, en cuestión de segundos, en una carrera desesperada contra la muerte. Un joven matrimonio, ambos de unos 19 años, detuvo el móvil policial entre gritos y pedidos de auxilio. En brazos llevaban a su hijo, un bebé de apenas un año y nueve meses que, según relataron, ya no presentaba signos vitales.

La escena era desgarradora. El tiempo parecía haberse detenido para esos padres que veían cómo la vida de su hijo se escapaba delante de sus ojos. Pero para el sargento de la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA), Julio Javier Retamal, y la agente de la Regional V, Sofía Grigor, no había lugar para la desesperación. Sabían que cada segundo podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte y actuaron con la preparación que exige una situación límite.

Fue entonces cuando ambos policías comenzaron a realizar maniobras de RCP sin perder un instante. Mientras intentaban que el pequeño volviera a respirar, la angustia se mezclaba con la esperanza. Cada maniobra era un intento por arrancarle al destino una nueva oportunidad para ese niño. Fueron minutos de enorme tensión, en los que el silencio solo era interrumpido por las indicaciones de los efectivos y el desesperado llanto de sus padres.

Finalmente, el esfuerzo dio resultado. El bebé recuperó signos vitales y la prioridad pasó a ser una sola: llegar cuanto antes al hospital Pedro Moguillansky. Sin demoras, los policías subieron al niño junto a sus padres al patrullero y emprendieron un traslado de extrema urgencia, conscientes de que la lucha todavía no estaba ganada.

Ya en el centro de salud, el personal médico continuó con la asistencia y logró estabilizar completamente al pequeño. Permaneció durante algunas horas en observación mientras los profesionales seguían de cerca su evolución. La noticia que toda la familia esperaba llegó poco después: el bebé había respondido favorablemente al tratamiento y recibió el alta médica.

Sin embargo, la historia no terminó cuando el niño quedó en manos de los médicos. Retamal y Grigor permanecieron junto a los jóvenes padres durante esos interminables minutos de incertidumbre, brindándoles contención en uno de los momentos más dolorosos que puede atravesar una familia. Recién cuando el pequeño estuvo fuera de peligro pudieron respirar aliviados.

 

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