La bronca social que generó el video de camionetas haciendo trompos sobre una laguna congelada en un área protegida de Neuquén ahora tiene nuevas consecuencias judiciales. Dos hombres fueron imputados por provocar daños ambientales en la laguna Corazón, dentro del Área Natural Protegida Batea Mahuida, en un hecho que sigue generando indignación.
La imputación se concretó este miércoles, luego de que la fiscalía avanzara en la investigación y lograra identificar a los conductores a partir de imágenes que ellos mismos difundieron en redes sociales. El caso se suma al de un primer implicado que ya accedió a una suspensión de juicio a prueba semanas atrás.
Todo ocurrió durante el fin de semana largo de julio de 2025, cuando una caravana de camionetas 4x4 de alta gama recorrió la zona de Villa Pehuenia. En ese contexto, al menos tres vehículos ingresaron a la playa de la laguna Corazón —congelada en ese momento— y comenzaron a realizar maniobras peligrosas sobre el hielo durante varios minutos.
Pero el impacto fue mucho más allá de lo visual. Según la investigación, los conductores se desviaron de los caminos habilitados y circularon sobre sectores sensibles, dañando raíces expuestas de araucarias araucanas, una especie emblemática y protegida por ley.
Un informe técnico de la subsecretaría de Recursos Naturales confirmó que las maniobras provocaron una alteración significativa en el ecosistema del lugar, considerado frágil y de alto valor ecológico. Las araucarias afectadas, además, están catalogadas como especie en peligro, lo que agrava el cuadro.
La causa se inició a partir de una denuncia de la subsecretaría de Gestión Ambiental del municipio de Villa Pehuenia, que intervino tras la viralización de las imágenes.
Durante la audiencia, la asistente letrada de la fiscalía de Delitos Ambientales, Julieta González, explicó que solicitaron un mes de plazo para profundizar la investigación y no descartó avanzar en una salida alternativa, similar a la ya aplicada en el primer caso.
Sin embargo, también dejó en claro una limitación que genera controversia: aunque el hecho tuvo una fuerte repercusión pública por tratarse de un área protegida, el Código Penal contempla este tipo de delitos de manera marginal, con penas relativamente bajas.
El juez de garantías Maximiliano Bagnat avaló la formulación de cargos y el plazo requerido por la fiscalía.
Mientras tanto, el caso reabre el debate sobre la protección efectiva de las áreas naturales y las sanciones frente a conductas que, aunque puedan parecer “temerarias” o recreativas, generan daños ambientales profundos y muchas veces irreversibles.