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El incendio que arrasó con el depósito de La Anónima habría comenzado en un galpón abandonado lleno de madera y mugre

Bomberos concluyeron que el fuego que destruyó el depósito regional de Cipolletti fue “hipotético-accidental” y descartaron indicios de intencionalidad. Las llamas ingresaron desde un inmueble lindante y avanzaron en minutos por la enorme carga combustible del lugar.

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El devastador incendio que redujo a escombros el depósito regional de La Anónima en Cipolletti empezó afuera del predio principal. Esa es la principal conclusión que dejó el informe elaborado por Bomberos tras varios días de trabajo técnico entre estructuras colapsadas, humo tóxico y toneladas de materiales consumidos por el fuego.

La pericia determinó que el siniestro fue “hipotético-accidental” y descartó, al menos hasta el momento, indicios de criminalidad. Según el análisis realizado en la zona cero, las llamas comenzaron en un inmueble abandonado lindante al depósito y desde allí avanzaron rápidamente hacia la enorme estructura ubicada sobre calle Tres Arroyos.

Un baldío cargado de madera y residuos

Los especialistas detectaron que el foco inicial se desarrolló en un espacio externo que funcionaba prácticamente como un baldío.

En ese lugar había una importante acumulación de maderas y residuos combustibles que alimentaron el fuego durante los primeros minutos. Esa carga térmica fue suficiente para que las llamas ganaran altura y terminaran alcanzando el depósito logístico que abastece a gran parte de la Patagonia.

La investigación determinó que el incendio avanzó de manera ascendente hasta encontrar aberturas y sectores de ventilación en el galpón principal.

El momento en que el fuego se volvió incontrolable

Una vez que las llamas ingresaron al depósito, el escenario cambió por completo.

Los peritos explicaron que dentro de las instalaciones había una “significativa carga de fuego” y un importante ingreso de oxígeno, una combinación que aceleró la propagación en cuestión de minutos.

Fue entonces cuando comenzaron las explosiones, el derrumbe de sectores completos de la estructura y la enorme columna de humo negro que pudo verse desde distintos puntos del Alto Valle.

Vecinos de Cipolletti, Neuquén y Fernández Oro observaron durante horas el avance del incendio mientras decenas de bomberos trabajaban para evitar que el fuego alcanzara otros sectores.

La hipótesis que quedó descartada

Uno de los puntos más esperados del informe tenía que ver con la posibilidad de un incendio intencional.

Sin embargo, tras las inspecciones realizadas en el predio, los especialistas informaron que no encontraron acelerantes, recipientes ni elementos compatibles con maniobras deliberadas para iniciar el fuego.

Aunque el calor extremo destruyó gran parte de la evidencia material y provocó el derrumbe de techos y paredes, el cuadro general coincide con la hipótesis accidental sostenida desde los primeros días de la investigación.

Tres días de trabajo entre humo, explosiones y riesgo de derrumbe

El operativo desplegado durante el incendio fue uno de los más complejos de los últimos años en Cipolletti.

Durante 72 horas, bomberos y equipos de emergencia trabajaron sobre estructuras inestables, focos activos y sectores con altísimas temperaturas para contener el avance del fuego y evitar mayores daños.

La magnitud del siniestro obligó incluso a realizar cortes preventivos de energía y suspender actividades en sectores cercanos por la densidad del humo.

A pesar del nivel de destrucción y del riesgo permanente dentro del predio, no hubo víctimas fatales ni heridos de gravedad.

Ahora, con la pericia incorporada al expediente, la investigación judicial entra en una etapa de cierre que confirma una escena tan impactante como inquietante: un foco iniciado en un inmueble abandonado terminó provocando uno de los incendios más grandes que recuerde la ciudad.

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