Un incendio de gran magnitud generó pánico y desesperación en Las Grutas, el fuego y un denso humo coparon el patio de un complejo de departamentos. Se comprobó que en el lugar se almacenaban unos 800 litros de aceite de cocina usado, un residuo altamente inflamable que potenció las llamas y generó una situación de extremo riesgo, aunque no se registraron personas heridas.
El episodio, que por momentos fue tan impactante como peligroso, obligó a una intervención urgente de efectivos de la Comisaría 29° y de Bomberos Voluntarios, que trabajaron contrarreloj para contener un fuego que amenazaba con descontrolarse. Es que no se trataba de un incendio común: en el lugar había tambores cargados con aceite residual sin control ni medidas de seguridad adecuadas, puede convertirse en un verdadero combustible listo para arder.
Según las primeras informaciones, el foco se inició justamente en el sector donde se acopiaba este aceite usado. Y ahí está la clave del drama: el fuego encontró un escenario ideal para expandirse con rapidez. Cada litro acumulado representaba un riesgo latente, una bomba silenciosa que, al contacto con las llamas, multiplicó la intensidad del incendio.
Sin embargo, gracias al rápido accionar del personal policial y de los bomberos, se logró evitar una tragedia mayor. Las tareas se concentraron en enfriar la zona, aislar los recipientes y frenar el avance del fuego hacia otros sectores del predio, donde el panorama podría haber sido mucho más grave. La tensión fue total durante varios minutos, en un operativo que exigió precisión y sangre fría.
Pero el episodio no termina con el fuego extinguido. Ahora, la investigación avanza para determinar cómo comenzó el incendio y si hubo algún tipo de intervención intencional. Las autoridades no descartan ninguna hipótesis y ya se iniciaron actuaciones para reconstruir lo ocurrido en detalle. Del mismo modo, el municipio abrió un legajo que permita determinar si la actividad de acopio de aceite usado estaba declarada y si el lugar tenía habilitación para guardar los tambores.