Un pasajero que despachaba su equipaje este martes por la noche en el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria de Bariloche respondió en tono de broma que llevaba “una bomba” cuando el personal de la aerolínea le consultó si transportaba elementos peligrosos.
La frase activó de inmediato el protocolo antiexplosivos: la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) desplegó a la brigada especializada, que trabajó en el sector de embarque con traje antibomba, mientras se restringía la circulación en la terminal. Tras la inspección se confirmó que se trataba de una falsa alarma, y la actividad se normalizó.
Testigos señalaron que el pasajero y su acompañante, oriundos de Buenos Aires, quedaron inhabilitados para abordar vuelos comerciales y debieron regresar por vía terrestre. Además, enfrentan una causa judicial por intimidación pública que será impulsada por la Justicia Federal, ya que la legislación argentina contempla penas para quienes generen falsas alarmas de este tipo, según publicó el portal Bache 3000.
El operativo generó demoras y costos significativos, ya que cualquier mención a explosivos en un aeropuerto obliga a desplegar un procedimiento completo. La PSA confirmó que el equipaje fue revisado y no se hallaron elementos sospechosos.
No es la primera vez que la terminal barilochense atraviesa una situación similar: en noviembre de 2023, una amenaza telefónica de bomba obligó a evacuar el aeropuerto y frenar los vuelos hasta que la PSA, la Policía Federal y Bomberos Voluntarios descartaron la presencia de explosivos.