Un control de rutina que terminó en una escena inesperada
Lo que parecía un operativo más de control vial en la Ruta Provincial 2, en la localidad de Etcheverry, terminó con una situación tan inesperada como difícil de creer. Un camionero de 49 años fue detenido por agentes de Seguridad Vial a la altura de Etcheverry y, al realizarle el test de alcoholemia, el resultado dio positivo: 0,65 gramos de alcohol en sangre.
El procedimiento formó parte de los controles preventivos impulsados por el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires sobre rutas y caminos bonaerenses.
Pero el momento que terminó llevándose toda la atención llegó después.
“Comí una empanadita”
Cuando los agentes le informaron el resultado del test, el conductor intentó explicar por qué tenía alcohol en sangre. Su respuesta sorprendió incluso en medio de un operativo acostumbrado a escuchar todo tipo de argumentos.
“Comí una empanadita”, dijo el camionero, y quedó registrado por las cámaras corporales utilizadas durante el procedimiento.
La frase rápidamente se convirtió en el centro de la situación y terminó opacando incluso la infracción.
En medio del diálogo con el personal de Tránsito y policial, el hombre amplió su relato:
"Justo me fui a buscar el camión y me invitó un hombre una empanada y bueno, le dije", se excusó el hombre.
En se marco, la mujer que realizaba el test, le respondió si esa empanada había sido acompañada de "un vinito".
"Un vasito nomás", respondió el chofer.
Licencia retenida y acta
Tras constatar el resultado positivo, el personal de la Subsecretaría de Política y Seguridad Vial avanzó con la retención de la licencia de conducir y labró el acta correspondiente, tal como establece la normativa vigente para este tipo de casos.
Desde el área provincial remarcaron la gravedad de conducir con alcohol en sangre, especialmente en vehículos de gran porte y transporte de cargas, donde cualquier maniobra imprudente puede provocar consecuencias graves.
Un argumento que abrió otra discusión
El episodio volvió a poner sobre la mesa las excusas que suelen aparecer en los controles viales cuando los conductores son sorprendidos manejando después de consumir alcohol.
Esta vez, la explicación no pasó inadvertida: una simple “empanadita” quedó en el centro de una escena que mezcló sorpresa, incredulidad y una rápida repercusión por lo insólito del argumento.