El caso de Gustavo Carrasco, camionero de Villa La Angostura, generó preocupación y debate luego de que un control de rutina de Seguridad Vial en el Departamento de Pilcaniyeu arrojara un resultado positivo de 0,28 gramos de alcohol en sangre. Según el chofer, nunca consume bebidas alcohólicas y su estilo de vida ligado al deporte refuerza su postura.
“Me para Seguridad Vial en el Departamento de Pilcaniyeu, antes de llegar al Río Limay, me hacen el test y me da positivo 0,28. El muchacho me dice ‘¿estuvo tomando?’, ‘no, no tomo’, le digo”, relató a Diario Andino. El procedimiento se repitió segundos después, con idéntico resultado.
Retención del camión
Tras confirmarse el test, las autoridades retuvieron el camión y la licencia de conducir, medidas habituales ante este tipo de infracciones. Carrasco fue trasladado a una comisaría y se le labró el acta correspondiente. El camionero cuestionó además el trato recibido durante el procedimiento, que consideró deficiente. La retención del vehículo afectó directamente su actividad laboral, ya que se trata de su principal herramienta de trabajo.
Convencido de que el resultado era erróneo, Carrasco buscó realizarse estudios médicos para demostrar su inocencia. Tras recorrer varios laboratorios, finalmente logró hacerse análisis en Bariloche, los cuales arrojaron resultados negativos. Antes de esto, había solicitado repetir la prueba en organismos oficiales, pero recibió negativas.
Lo despidieron del trabajo
Mientras el expediente sigue su curso administrativo, la situación de Carrasco se agravó: fue despedido de su trabajo y denuncia demoras en la gestión del caso y falta de respuestas de las autoridades.
“Me cansé de llamar a Seguridad Vial y a Viedma a ver si había llegado el expediente allá y no ha llegado nada todavía, no hay nada cargado”, afirmó.
El camionero advirtió que la resolución del caso podría demorar meses, afectando su economía y vida diaria. “Tengo que trabajar, llevar a mi hijo a la escuela, ayudar a mi madre en el campo y preparar leña para el invierno. Estoy atado de pies y manos”, lamentó. Ante este escenario, evalúa iniciar acciones legales con el asesoramiento de un abogado, mientras confía en que los análisis clínicos sean su “prueba de oro”.