La investigación por el asesinato del taxista jubilado Ricardo Marín tuvo un avance clave. La Justicia acusó a Tamara Hernández por el delito de homicidio en ocasión de robo y ordenó su prisión preventiva. Para la Fiscalía, la mujer, que mantenía encuentros sexuales periódicos con la víctima, aprovechó la confianza que había construido con el hombre para ingresar a su vivienda con una copia de la llave y participar del brutal ataque que terminó con su vida.
La audiencia de formulación de cargos permitió conocer la reconstrucción que elaboró el Ministerio Público Fiscal. Según expuso la fiscal Verónica Villarruel, Hernández conservaba una copia de las llaves que Marín le había entregado cuando comenzó a frecuentarla. Ese detalle resulta determinante para la acusación, ya que explicaría cómo los autores ingresaron a la vivienda de la esquina de Aristóbulo del Valle y Neuquén de Allen, sin ejercer violencia sobre puertas o ventanas.
Siempre de acuerdo con la hipótesis fiscal, Hernández llegó hasta la casa acompañada por Maicol Mansilla durante la madrugada del 9 de julio. Una vez dentro, ambos se encontraron con el taxista y se produjo un violento forcejeo. Marín intentó defenderse, pero recibió una feroz golpiza que le provocó una fractura de cráneo y una hemorragia cerebral, lesiones que terminaron causándole la muerte. Después del ataque, los agresores robaron el teléfono celular, la billetera con documentación y tarjetas, además de las llaves de dos vehículos.
La acusación se sostiene en una serie de evidencias que la Fiscalía considera contundentes. Cámaras de seguridad registraron a Hernández y a Mansilla caminando hacia la vivienda de la víctima a la 1:30 de la madrugada y captaron su regreso poco más de cuarenta minutos después por un recorrido distinto. Ese trayecto fue reconstruido con imágenes de cámaras particulares, comercios y del sistema de videovigilancia 911 RN Emergencias.
La investigación también incorporó el hallazgo de un buzo y un pasamontañas descartados durante la huida en el patio de una vivienda. Las filmaciones muestran el momento en que esas prendas fueron arrojadas y, durante la detención de Hernández en Bariloche, los investigadores secuestraron un buzo blanco que coincide con el utilizado por la mujer en las imágenes y que presenta manchas aún sometidas a peritajes.
Otro de los capítulos que expuso la Fiscalía fue la relación que existía entre la acusada y el taxista. Martín recurría a Hernández para mantener encuentros sexuales y, producto de esa confianza, le había entregado una copia de las llaves de su casa. Sin embargo, la relación se deterioró con el tiempo. La investigación recordó que el hombre la denunció en diciembre de 2024 por la sustracción de distintos elementos de su vivienda y varios testigos declararon que estaba arrepentido de no haber cambiado la cerradura. Incluso, uno de ellos aseguró que, cuando le reclamó la devolución de un teléfono celular y una línea telefónica que había adquirido para ella, la mujer respondió con una frase que hoy volvió a cobrar relevancia en el expediente: "Ya la iba a conocer".
Tras el crimen, Hernández abandonó Allen y viajó a Bariloche. Allí fue localizada y detenida por personal policial. Durante el procedimiento de identificación manifestó que ejercía la prostitución y pidió que no se notificara a ningún familiar sobre su arresto porque, según declaró, no mantenía vínculos con ellos.
Aunque la Fiscalía sostiene que actuó junto a Maicol Mansilla, el hombre recuperó la libertad luego de que la Justicia rechazara formularle cargos. No obstante, la investigación continúa y la fiscal solicitó cuatro meses para completar pericias consideradas claves, entre ellas los análisis biológicos sobre las manchas halladas en la ropa secuestrada.
Con los elementos reunidos hasta el momento, la jueza de Feria Claudia Lemunao tuvo por formulados los cargos contra Hernández, ordenó la prisión preventiva y dio inicio a una investigación que buscará determinar si la mujer que durante meses ingresó a la casa del taxista por la puerta principal terminó utilizando esa misma confianza para participar del crimen que hoy conmociona a Allen.