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Murió el joven baleado en la cabeza durante el tiroteo en General Roca

Maximiliano Andrés Iraira, de 29 años, murió durante la madrugada de este jueves 17 de septiembre en el Hospital Francisco López Lima, donde permanecía internado desde la violenta noche de ataques a tiros en la zona norte de Roca. 

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Jueves, 17 de septiembre de 2026 a las 10:04
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Maximiliano Andrés Iraira murió durante la madrugada en el Hospital Francisco López Lima de Roca, después de permanecer varios días internado en terapia intensiva tras recibir un disparo en la cabeza durante la violenta seguidilla de ataques a tiros ocurrida en la zona norte de la ciudad, en la que también fue asesinado Mauricio Sebastián Molinez.

El hombre, de 29 años, falleció alrededor de las 4, luego de atravesar un cuadro desesperante, con asistencia respiratoria mecánica y una respuesta neurológica prácticamente nula.

Iraira había quedado internado desde la madrugada posterior al ataque ocurrido en inmediaciones de Don Bosco y Colón. Cuando los policías llegaron al lugar, lo encontraron gravemente herido, con un fuerte sangrado en la cabeza y sin responder a los estímulos. Personal del SIARME lo trasladó de urgencia al hospital, donde quedó internado en terapia intensiva.

Desde entonces, su estado de salud fue seguido con extrema preocupación. El parte médico había advertido que presentaba una lesión cerebral irreversible y un pronóstico extremadamente grave. Días después, continuaba conectado a un respirador y con una respuesta neurológica casi inexistente. Incluso los médicos habían analizado la posibilidad de realizar una traqueotomía si su cuadro no presentaba modificaciones.

Finalmente, durante la madrugada, el cuadro no pudo revertirse y Iraira murió. La noticia vuelve a poner bajo el foco una noche que comenzó con disparos contra viviendas y terminó dejando dos personas muertas y una investigación judicial que todavía intenta reconstruir con precisión qué ocurrió y quiénes participaron de cada uno de los ataques.

La primera víctima había sido Molinez, de 19 años. El joven recibió un disparo durante un ataque ocurrido en una vivienda de Rivadavia al 4300 y fue trasladado al Hospital Francisco López Lima, donde murió como consecuencia de las heridas.

La Fiscalía avanzó posteriormente contra un adolescente de 16 años, a partir de distintos elementos reunidos durante la investigación.

Después de ese episodio, la violencia volvió a aparecer en otro sector de la zona norte. Iraira fue encontrado gravemente herido en Don Bosco y Colón, luego de que un hombre que se movilizaba en una moto efectuara disparos y escapara del lugar.

El martes se realizaron tres allanamientos relacionados con los ataques y uno de los procedimientos terminó con el secuestro de una escopeta calibre 14 y 14 cartuchos de distintos calibres. El arma quedó bajo análisis para determinar si tiene alguna relación con los disparos investigados.

Sin embargo, los investigadores todavía deben establecer qué papel tuvo cada persona involucrada en aquella noche. El hallazgo de la escopeta, por sí solo, no permite afirmar que haya sido utilizada para matar a Molinez o para dispararle a Iraira. Las pericias serán las que deberán determinar si existe una conexión entre el arma secuestrada y los hechos.

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