Una moto robada en Neuquén en abril de 2015 fue detectada en Cipolletti, más de 11 años después, durante un control de la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA). El rodado, una Honda CG 150cc., tenía la numeración del cuadro adulterada y, cuando los policías intentaron determinar su verdadera identidad, el sistema arrojó cinco posibles dominios. El joven de 20 años que la conducía, después de intentar escapar, intentó justificar su tenencia con una vieja denuncia, pero la explicación no coincidió con los números encontrados en la moto.
Todo comenzó cuando los efectivos de la BMA realizaban tareas de prevención en la zona de Juan Domingo Perón y Domingo Savio. En medio de las recorridas observaron una Honda CG 150 negra y roja que circulaba sin luces delanteras. Cuando el motociclista advirtió la presencia policial, en lugar de detenerse aceleró e intentó escapar.
Sin embargo, la fuga duró poco. Los efectivos siguieron al motociclista y consiguieron interceptarlo en la zona de la Toma La Alameda, sobre Pasaje 1 y 4. Allí identificaron al conductor, un joven de 20 años, y comenzaron a revisar la moto. Lo que parecía un control de rutina empezó a complicarse cuando detectaron que la numeración del rodado presentaba signos de adulteración.
Pero había más. Al consultar los datos disponibles en el sistema policial, apareció un pedido de secuestro activo por robo desde el 20 de abril de 2015. El requerimiento había sido realizado por la Comisaría 20° del Parque Industrial de Neuquén, por lo que una moto que llevaba más de una década siendo buscada por la Justicia había terminado circulando en las calles de Cipolletti.
A partir de ese momento apareció la explicación del conductor. El joven sostuvo que la Honda pertenecía a su tío y que este la había recuperado por sus propios medios después del robo. Incluso mostró desde su teléfono una fotografía de una certificación de denuncia correspondiente a 2015, aparentemente para respaldar la historia que estaba contando.
El problema fue que los números no cerraban. Los policías verificaron específicamente la numeración del cuadro o chasis y determinaron que no correspondía con el rodado que figuraba en aquella denuncia. Para complicar todavía más el panorama, la consulta de esa identificación en las bases de datos arrojó cinco dominios posibles, una situación que dejó bajo investigación cuál es realmente el origen y la identidad de la Honda CG 150.
Por eso, el procedimiento terminó bastante lejos de aquel simple control por circular sin luces. Con intervención del fiscal de turno, se dispuso el inicio de las actuaciones judiciales correspondientes por la presunta adulteración de la identificación del rodado. La moto fue secuestrada y trasladada junto con el involucrado a la Subcomisaría 79°, donde continuaron las diligencias para establecer de dónde salió la motocicleta y qué historia hay detrás de sus números.