La acumulación de agua sobre la Ruta Nacional 22 volvió a convertirse en una trampa para los automovilistas. Apenas unas horas después de otro siniestro registrado en el mismo sector, un Toyota Corolla despistó este miércoles por la tarde a la altura del acceso este a General Enrique Godoy, en la mano que une Villa Regina con Ingeniero Huergo. A pesar del violento susto, el conductor y su esposa resultaron ilesos, aunque el vehículo sufrió daños materiales.
El nuevo incidente ocurrió alrededor de las 16:30, en el kilómetro 1.138 de la Ruta 22, un tramo que durante toda la jornada quedó comprometido por las intensas lluvias y la importante acumulación de agua sobre la calzada. Fue precisamente esa combinación la que volvió a jugarle una mala pasada a un automovilista que circulaba en dirección a Ingeniero Huergo.
Según pudo saber Mejor Informado, el conductor, un trabajador de la salud de 51 años, viajaba acompañado por su esposa de 42 años cuando perdió el control del Toyota Corolla blanco al atravesar el sector anegado. Sin posibilidad de recuperar la trayectoria, el vehículo salió de la cinta asfáltica y terminó detenido sobre la banquina norte, aunque afortunadamente no llegó a volcar.
El hecho volvió a encender las alarmas porque ocurrió exactamente en el mismo sector donde, pocas horas antes,un Renault Fluence también había despistado como consecuencia del agua acumulada sobre la ruta. La reiteración de los siniestros en un lapso tan corto expone las complicaciones que genera ese tramo cuando las precipitaciones son intensas y el agua permanece sobre la calzada.
Hasta el lugar llegaron efectivos del Cuerpo de Seguridad Vial de Chichinales, quienes constataron que los dos ocupantes habían logrado salir del vehículo por sus propios medios. Ambos fueron asistidos en el lugar y manifestaron no haber sufrido lesiones, por lo que no fue necesario su traslado a un centro de salud.
Si bien el episodio no dejó personas heridas, sí volvió a poner en evidencia un problema que los conductores conocen demasiado bien. Cada vez que las lluvias son abundantes, ese sector de la Ruta 22 se transforma en un punto crítico debido a la acumulación de agua, una condición que reduce la adherencia de los neumáticos y aumenta considerablemente el riesgo de perder el control del vehículo.