En medio de una internación bajo custodia en el hospital Zatti de Viedma, un preso alojado en el Establecimiento de Ejecución Penal 1 expulsó una bolsa con cocaína que había ingerido horas antes, lo que activó un fuerte operativo que derivó además en el secuestro de casi 36 gramos de ketamina dentro de la celda del detenido. El procedimiento quedó bajo intervención de la Justicia Federal y volvió a dejar expuesta una peligrosa maniobra narco.
Todo comenzó durante la noche del sábado, cuando Ángel David León Belmar (36 años) alertó a los agentes penitenciarios que había tragado un envoltorio con droga. La confesión encendió inmediatamente las alarmas dentro del establecimiento, no solo por la posible circulación de estupefacientes sino también por el grave riesgo sanitario que implica este tipo de prácticas clandestinas.
Frente a ese escenario, el detenido fue trasladado al hospital Artémides Zatti de Viedma, donde quedó internado bajo estricta custodia. Mientras tanto, efectivos del Servicio Penitenciario Provincial mantuvieron vigilancia permanente sobre el hombre ante la posibilidad de que expulsara el envoltorio en cualquier momento.
Sin embargo, la situación sumó un dato clave durante la mañana del domingo. Cerca de las 11, el preso pidió ir al baño y fue allí donde ocurrió la escena que terminó detonando el operativo: al realizar sus necesidades fisiológicas, expulsó una bolsa sospechosa escondida entre materia fecal.
De inmediato, los uniformados preservaron el elemento y dieron aviso a la Justicia Federal para avanzar con las actuaciones correspondientes. Según trascendió, el envoltorio contenía cocaína y fue secuestrado bajo medidas de resguardo para evitar cualquier alteración de la prueba.
Pero la historia no terminó en el hospital. Paralelamente, dentro del Establecimiento de Ejecución Penal 1 se desplegó una requisa que terminó abriendo otra línea de investigación todavía más delicada. Durante el procedimiento, los agentes encontraron en la celda de Belmar otros envoltorios con 35,9 gramos de ketamina, una droga sintética cuyo consumo viene creciendo y que pocas veces aparece en procedimientos penitenciarios de la región.
Además, el hallazgo alimentó las sospechas sobre posibles maniobras de ingreso y circulación de droga dentro de la cárcel de Viedma, una problemática que preocupa cada vez más a las autoridades penitenciarias y judiciales.
Ahora, la investigación quedó en manos de la Justicia Federal, que deberá determinar el origen de los estupefacientes, cómo ingresaron al penal y si existen más internos involucrados en la maniobra. Mientras tanto, el caso volvió a poner bajo la lupa las estrategias utilizadas para mover droga dentro de los establecimientos carcelarios, incluso recurriendo a métodos extremos y de altísimo riesgo para la salud.
¿Quién es Belmar?
Pese a estar preso con una condena de 20 años, alojado en la cárcel de Viedma, Ángel David León Belmar volvió a aparecer en el radar de la opinión pública por defecar una bolsa con cocaína y tener casi 36 gramos de ketamina escondidos en su celda. El hombre de 36 años carga con un pesado historial criminal.Belmar fue uno de los condenados por el feroz intento de robo sufrido en 2013 por el comerciante Sergio Dato, dueño de una reconocida cadena de heladerías de Viedma. Aquella noche, cuando llegaba a su casa del barrio Don Bosco, el empresario fue interceptado por delincuentes armados y reaccionó retrocediendo con su vehículo para escapar. La maniobra derivó en una lluvia de disparos y en medio del caos la propia banda terminó matando de un tiro a su cómplice Damián Salvo. En la causa también apareció involucrado Fernando “Nano” Bustos, otro nombre pesado en la capital rionegrina.
Además de esa condena, sobre León Belmar pesan robos en poblado y en banda cometidos en 2010 y 2020, año en el que incluso logró fugarse del Penal 1.