El informe preliminar de la autopsia realizada al cuerpo de Ana Lía Corte, la mujer de 52 años que era buscada desesperadamente desde hacía 18 días, murió como consecuencia de un paro cardíaco no traumático y que sus restos no presentaban signos de criminalidad. El dato llevó alivio parcial a una investigación que durante semanas mantuvo en vilo a familiares, vecinos y fuerzas de seguridad, mientras se multiplicaban los rastrillajes y crecían las hipótesis más oscuras sobre su desaparición. El cuerpo apareció ayer por la tarde en una zona del barrio Arrayanes de Bariloche, en cercanías del cementerio municipal.
El informe fue difundido este miércoles por el Ministerio Público Fiscal de Bariloche luego de que el Cuerpo Médico Forense terminara la autopsia sobre los restos humanos encontrados en una zona del barrio Arrayanes. La identificación se logró mediante una pericia papiloscópica realizada sobre las huellas dactilares del cuerpo, lo que permitió confirmar que se trataba de Ana Lía Corte, cuya desaparición había sido denunciada hace más de dos semanas.
Además, los peritos determinaron que el deterioro que presentaba el cuerpo fue consecuencia de la acción de animales de la zona y no producto de una agresión. Esa aclaración resultó clave porque, desde el momento del hallazgo, comenzaron a circular versiones y especulaciones sobre una posible muerte violenta. Sin embargo, el informe preliminar fue contundente: no había indicios de criminalidad.
La desaparición de Ana Lía había generado una enorme preocupación en Bariloche. La mujer había sido vista por última vez hace 18 días y desde entonces se desplegó una intensa búsqueda encabezada por la Policía de Río Negro, junto a Bomberos Voluntarios, personal del COER, el Gabinete de Criminalística y distintas unidades policiales. Los rastrillajes se realizaron en varios sectores de la ciudad, incluyendo zonas descampadas y sectores de difícil acceso.
En medio de la desesperación de la familia, uno de los elementos que había tomado relevancia en la investigación fue una grabación captada por una cámara de seguridad instalada en un colectivo urbano. En esas imágenes se podía observar a Ana Lía el día de su desaparición, lo que permitió reconstruir parte de sus últimos movimientos antes de que se perdiera completamente su rastro.
Asimismo, trascendió que la mujer atravesaba un delicado cuadro psiquiátrico y que tenía antecedentes de intentos de suicidio, una situación que desde el inicio fue considerada por los investigadores al momento de orientar la búsqueda. Ese contexto había llevado a reforzar los operativos contrarreloj ante el temor de que pudiera encontrarse en una situación de extrema vulnerabilidad.
Finalmente, tras conocerse los resultados preliminares de la autopsia, el cuerpo fue entregado a sus familiares. Desde la Fiscalía indicaron que los allegados fueron recibidos e informados personalmente sobre las conclusiones forenses.
Ana Lía tenía 52 años, era practicante de trekking, esquí y profesora de yoga. Estaba en pareja desde hace 26 años con el brasileño Milton Marques, con el que tenía un hijo de 12 años.