La inseguridad volvió a golpear al comedor Quimei, ubicado en la esquina de Racedo y Avenida del Trabajador, en el oeste de la ciudad de Neuquén. Delincuentes ingresaron nuevamente al lugar, se llevaron kilos de mercadería destinada a la preparación del almuerzo diario y dejaron sin servicio de comida caliente a entre 500 y 600 personas que dependen de las viandas que se entregan cada mediodía.
El hecho no fue aislado. Desde el comedor aseguran que los robos son frecuentes y que la situación llegó al punto de que ya no pueden almacenar mercadería en el lugar por temor a que vuelva a ser sustraída.
En esta oportunidad, los ladrones ingresaron por una ventana y se llevaron pollos, milanesas y distintos cortes de carne que habían sido provistos por el área de Desarrollo Social para la elaboración de los alimentos. En el ingreso del edificio quedó colocado un cartel informando que el servicio permanecerá suspendido hasta nuevo aviso.
Alicia, una de las 14 trabajadoras que se desempeñan en el comedor dependiente del Ministerio de Trabajo, relató que el último episodio fue aún más preocupante porque se encontraron con los delincuentes dentro del lugar cuando llegaron a cumplir sus tareas. “Nosotros entramos el martes a las 7.30 y lo encontramos acá adentro. ¿Qué seguridad tenemos nosotros? Ninguna. No es la primera vez. Esta vez entraron el sábado y también entraron el martes”, expresó con preocupación.
Los encontraron adentro del comedor
La trabajadora explicó que la falta de iluminación y de medidas de seguridad agravan el problema. Según contó, sus compañeros llegaron al ingreso del comedor mientras los delincuentes todavía estaban en el interior, preparando bolsas con elementos para llevarse por el sector del paredón trasero.
Además, reveló que los intrusos permanecieron durante varias horas dentro del edificio: “Cocinaron, hicieron milanesas, una ensalada, tuvieron tiempo de revisar todo el comedor. Arriba de la cocina hay un pequeño galpón, lo abrieron también y dejaron todo listo para llevarse los cables”.
El comedor Quimei asiste diariamente a familias de distintos barrios, no solamente de San Lorenzo, y sus trabajadores remarcan el impacto que genera cada robo en quienes esperan un plato de comida. “Nos duele porque nosotros damos todo para que esa familia o ese chico tenga para comer y que nos hagan esto”, lamentó Alicia.
Mientras aguardan una respuesta vinculada a la seguridad del lugar, los vecinos deberán esperar para volver a recibir su vianda diaria.