Una aeronave de pequeño porte proveniente de Buenos Aires debió realizar un aterrizaje de emergencia en un campo ubicado a pocos metros del aeropuerto de Roca. El episodio generó un importante despliegue de bomberos y autoridades aeroportuarias, aunque, de manera milagrosa, el piloto, único ocupante de la nave, salió ileso y no hubo daños de gravedad.
La alarma se encendió cerca de las 14:45, cuando las autoridades aeroportuarias notificaron una situación crítica en pleno vuelo. La noticia activó de inmediato el protocolo de emergencia y desde el Cuartel Central de Bomberos Voluntarios partió una unidad hacia la zona donde debía descender la aeronave.
Mientras crecía la preocupación, el avión logró tocar tierra fuera del aeropuerto y terminó su recorrido en un sector de campo ubicado a unos 1.000 metros al norte de la intersección de la Ruta Provincial 6 y Jorge Newbery. La escena no pasó inadvertida: vehículos de emergencia, personal especializado y la incertidumbre propia de un aterrizaje forzoso transformaron la tranquilidad de la tarde en un operativo contrarreloj.
Cuando los rescatistas llegaron al lugar se encontraron con una situación mucho menos dramática de lo que se temía. El piloto había logrado controlar la aeronave y completar la maniobra sin sufrir lesiones. Además, las primeras verificaciones descartaron víctimas y daños materiales de consideración.
Sin embargo, detrás del final feliz permanece una incógnita clave. Hasta el momento no se informó qué problema obligó al piloto a bajar de manera urgente. Las causas del aterrizaje de emergencia todavía no fueron dadas a conocer y serán fundamentales para reconstruir qué ocurrió durante los minutos de máxima tensión.
De todas maneras se abrió un expediente para investigar lo sucedido con la intervencion de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) que evaluará si hubo error humano en el accidente.