Un caño se desprendió del semi de un camión en la destruida Ruta Nacional 151, atravesó el parabrisas de una camioneta que trasladaba operarios petroleros y dejó a un trabajador herido cerca de Catriel. Este episodio impactante que volvió a poner en evidencia el estado crítico de la traza y el riesgo extremo de transitarla.
El hecho ocurrió este martes por la mañana, a la altura del kilómetro 124, en un tramo conocido por los propios conductores como una trampa constante. Allí, un camión que traía caños hacía Vaca Muerta, y circulaba en sentido Norte–Sur cuando, en medio de una zona plagada de pozos y deformaciones, parte de su carga se soltó de manera violenta. No fue un simple desprendimiento: fue un proyectil lanzado en plena ruta.
Detrás venía una camioneta con trabajadores de la empresa Tango Energy, rumbo a la zona de Entre Lomas. No hubo margen de reacción. El caño salió despedido, impactó de lleno y atravesó el parabrisas como si fuera papel. El resultado fue inmediato: uno de los operarios terminó herido en el hombro, en una escena que, por centímetros, no terminó en tragedia fatal.
Sin embargo, lo más preocupante no es solo el accidente en sí, sino lo que lo rodea. Porque quienes transitan a diario la Ruta Nacional 151 lo repiten hasta el cansancio: el estado de la calzada es deplorable. Pozos profundos, ondulaciones, sectores descalzados y banquinas inexistentes convierten cada kilómetro en una ruleta rusa, especialmente para camiones que transportan cargas pesadas y voluminosas.
En ese contexto, el combo es explosivo. Por un lado, vehículos de gran porte que circulan cargados al límite; por el otro, una ruta que no resiste ni el tránsito liviano. El resultado está a la vista: cargas que se mueven, estructuras que ceden y accidentes que, muchas veces, dependen solo de la suerte para no terminar en muerte.
Además, este nuevo episodio vuelve a encender una alarma que ya es crónica en la región. La traza nacional es clave de la actividad energética y es utilizada a diario por decenas de camiones y combis de trabajadores. Sin embargo, las condiciones están lejos de ser las adecuadas para ese volumen de tránsito pesado. Cada pozo no es solo un bache: es un potencial disparador de tragedias.
Por otra parte, aunque el trabajador herido fue asistido rápidamente y trasladado a un centro de salud en Catriel, donde se encuentra fuera de peligro, el hecho dejó al descubierto una vez más la fragilidad del sistema. Porque no se trata de un caso aislado, sino de un síntoma de un problema estructural que se repite.