Lo que debía ser una noche más terminó convirtiéndose en una pesadilla. Una mujer regresó a su casa en Fernández Oro y descubrió que tres hombres ya estaban adentro. Habían saltado el portón, forzado una abertura y recorrían la vivienda buscando qué llevarse. Cuando fueron descubiertos, escaparon, pero antes dejaron una advertencia que buscaba paralizar a la víctima: que no hiciera la denuncia.
El hecho ocurrió el 9 de junio, cerca de las 21.20, en una vivienda ubicada sobre calle Fernández Oro. De acuerdo con la acusación del Ministerio Público Fiscal, uno de los imputados, junto a otros dos hombres que todavía no fueron identificados, ingresó a la propiedad tras superar el portón perimetral.
Ya dentro del patio rompieron la cerradura de una ventana corrediza para entrar a la casa. En pocos minutos reunieron prendas de vestir, elementos tecnológicos y otros objetos de valor. Pero el plan cambió cuando la propietaria los sorprendió en plena faena.
Lejos de entregarse, los delincuentes escaparon a toda velocidad. Antes de subir al vehículo, uno de ellos lanzó una amenaza para intentar que la mujer no recurriera a la Policía. Incluso simuló tener un arma de fuego al colocar una mano sobre la cintura, un gesto que, según la Fiscalía, buscó aumentar el temor de la víctima.
La investigación, sin embargo, avanzó rápido. El fiscal adjunto Juan Pablo Escalada sostuvo que una huella dactilar levantada en la escena coincidió con uno de los acusados. A eso se sumó un allanamiento en su vivienda, donde los investigadores encontraron rastros de prendas que habían sido sustraídas durante el robo.
Con esas pruebas, el hombre fue imputado como coautor de los delitos de violación de domicilio, robo en poblado y en banda, y amenazas. Durante la audiencia, el juez de Garantías Juan Pedro Puntel hizo lugar al pedido de la Fiscalía y le impuso estrictas medidas cautelares. El acusado no podrá acercarse a menos de 500 metros de la vivienda de la víctima ni mantener contacto con ella. Además, deberá presentarse tres veces por semana en una comisaría.
La Fiscalía tendrá ahora cuatro meses para reunir el resto de las pruebas e intentar llevar el caso a juicio. Entretanto, los otros dos sospechosos continúan prófugos y sin identifica