Esmeralda, la nena de dos años que había desaparecido el miércoles por la tarde en la ciudad cordobesa de Cosquín, fue encontrada con vida este jueves por la mañana en un descampado ubicado a unos 500 metros de su casa.
El operativo de búsqueda incluyó la intervención de Shamal, un perro especializado en rastreo, cuya participación resultó determinante para dar con el paradero de la menor.
El ovejero gris “encontró el rastro desde el punto cero, que es la casa, y luego marca la hipótesis de dónde hacen la segunda extracción”, explicó el adiestrador Gerardo Brito en diálogo con medios locales.
Cómo funciona el rastreo
Según detalló Brito, el procedimiento comienza con la identificación del olor específico de la persona buscada. “Se lo satura de olor, se cierra la bolsa y se da comienzo a la búsqueda”, indicó.
El animal trabaja siguiendo el rastro en el suelo y también un “cono de olor” que puede extenderse hasta un metro de altura, lo que permite mayor precisión en el desplazamiento.
Entrenamiento y genética
El adiestrador subrayó que, si bien el entrenamiento es clave, gran parte de la efectividad depende de las condiciones naturales del animal. “El 95 por ciento del trabajo lo pone el perro”, afirmó.
Además, destacó el carácter del equipo de búsqueda: “No somos héroes anónimos, somos gente que aporta un granito de arena en un contexto complejo como una desaparición”.