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“Te voy a degollar”: intentó matarla, la Justicia lo dejó libre y regresará al pueblo donde vive la víctima

Fue condenado a un año y seis meses de prisión condicional y recuperó la libertad. Volverá a Pilcaniyeu con una prohibición de acercamiento y contacto.

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Miércoles, 14 de octubre de 2026 a las 16:06
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Intentó matar a su pareja, la Justicia lo dejó libre y regresará al pueblo donde vive la víctima - Foto: Archivo

Un hombre que atacó a su pareja con un cuchillo, la golpeó brutalmente y amenazó con degollarla fue beneficiado por la Justicia y zafó de la cárcel. En un juicio abreviado, reconoció su culpabilidad y recibió una condena de 1 año y medio de prisión condicional. Ahora, tras la decisión judicial, regresará a la pequeña localidad de Pilcaniyeu, donde vive la víctima, aunque tiene prohibido acercarse a menos de 200 metros y contactarla por cualquier medio. La agresión incluyó heridas con un arma blanca, golpes y una persecución cuando la mujer intentaba escapar. 

El episodio ocurrió el 19 de julio de 2026, en una vivienda rural ubicada a varios kilómetros de Pilcaniyeu. Allí, la pareja convivía circunstancialmente con su hija pequeña cuando una discusión derivó en una secuencia de violencia que pudo terminar de la peor manera.

Según la acusación fiscal, el hombre tomó un cuchillo con una hoja de unos 30 centímetros e intentó apuñalar a la mujer. Ella levantó una mano para defenderse y sufrió cortes en dos dedos. Pero el ataque no terminó con esas heridas: mientras empuñaba el arma, el agresor comenzó a amenazarla de muerte.

“Te voy a matar”, “te voy a degollar” y “no hay nadie acá para ayudarte” fueron algunas de las frases que quedaron registradas en la causa. Las palabras, pronunciadas durante la agresión, describen una situación en la que la víctima no sólo debía defenderse de los ataques físicos, sino también enfrentar amenazas explícitas mientras intentaba encontrar una salida.

Y la posibilidad de escapar tampoco puso fin al peligro. La mujer consiguió salir por una ventana y alejarse de la vivienda, pero el hombre la alcanzó. Entonces volvió a golpearla: le dio patadas en la espalda y los glúteos, le pegó un puñetazo en el rostro, la sujetó del cabello y la arrastró.

La violencia continuó cuando ambos regresaron al interior de la casa. De acuerdo con la reconstrucción incluida en la sentencia, el agresor volvió a tomar el cuchillo, le provocó un corte en la cabeza y lanzó puntazos hacia su torso que ella logró esquivar. La secuencia expone la gravedad de una agresión que continuó incluso después de que la mujer intentara huir.

Un cuchillo con sangre y un riesgo elevado de nuevas agresiones

La investigación reunió pruebas que respaldaron la acusación. Se incorporaron certificados médicos, testimonios y antecedentes de intervenciones judiciales vinculadas con la violencia en la pareja. También se sumó un informe de la Oficina de Atención a la Víctima que calificó como elevado el riesgo de continuidad de las agresiones.

Además, durante un allanamiento, los investigadores secuestraron el cuchillo que utilizado en el ataque, con manchas de sangre, junto con otras prendas que presentaban rastros hemáticos. Esos elementos formaron parte de la evidencia con la que se reconstruyó lo sucedido.

Sin embargo, el desenlace judicial abrió otro capítulo en una historia que tiene como escenario una localidad pequeña, donde la víctima vive y donde ahora volverá a estar el hombre condenado. La distancia geográfica entre ambos no será suficiente por sí sola para garantizar la protección: la resolución establece restricciones concretas que el agresor deberá respetar.

Reconoció la agresión y recuperó la libertad

El acusado aceptó su responsabilidad mediante un acuerdo pleno con la Fiscalía. La calificación legal fue reducida a lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, en concurso real con amenazas calificadas por el uso de un arma. La pena acordada fue de un año y seis meses de prisión de ejecución condicional.

El juez Juan Martín Arroyo homologó el acuerdo y dictó la condena. Como la pena quedó en suspenso, dispuso el cese de la prisión preventiva y la inmediata libertad del hombre. De esa manera, no deberá cumplir el año y medio en una cárcel mientras mantenga la condicionalidad de la condena.

La decisión judicial fijó pautas de conducta durante dos años. El condenado deberá mantenerse a una distancia mínima de 200 metros de la víctima, no contactarla por ningún medio, presentarse periódicamente ante el organismo de control y completar un curso de nuevas masculinidades.

También tiene prohibido cometer nuevos delitos durante cuatro años. El incumplimiento de las condiciones impuestas puede derivar en la revocación de la condena condicional y en las consecuencias legales correspondientes.

La resolución deja una situación especialmente delicada: el hombre recuperó la libertad y regresará a Pilcaniyeu, la localidad donde vive la mujer a la que atacó y amenazó con degollar. La prohibición de acercamiento y contacto será central para evitar nuevos episodios, y cualquier incumplimiento deberá ser puesto en conocimiento de las autoridades.

 

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