Un joven de 23 años fue acusado por privación ilegítima de la libertad y lesiones leves agravadas contra su pareja, una chica de 20 años que habría permanecido cuatro días encerrada en una casa de Costa Sur, en Cipolletti. La jueza de Garantías lo dejó en libertad, aunque le impuso una prohibición de ingreso a la ciudad por 30 días, restricciones de contacto con la víctima y la obligación de presentarse semanalmente en una comisaría de Neuquén durante cuatro meses.
La audiencia de formulación de cargos estuvo encabezada por la jueza de Garantías Rita Lucía. La acusación estuvo a cargo de la fiscal adjunta Julieta Della Cha, mientras que el defensor oficial Marcelo Caraballo representó al imputado. La investigación busca determinar qué ocurrió durante los días en que la joven permaneció contra su voluntad en la vivienda y los ataques en el contexto de violencia de género.
Según la acusación fiscal, la pesadilla comenzó el 5 de octubre, cuando la chica, oriunda de Mendoza, se fue a vivir con el joven. A partir de entonces, el hombre le impidió abandonar el domicilio y comunicarse por teléfono con otras personas. También la amenazó para evitar que recurriera a las autoridades. La situación se extendió durante cuatro días, hasta que los gritos de auxilio pusieron en marcha la intervención policial.
El episodio más violento ocurrió el viernes 9 de octubre. De acuerdo con la reconstrucción presentada en la investigación, después de una discusión, el acusado la empujó al suelo, la golpeó en distintas partes del cuerpo y le tapó la boca para impedir que gritara. La agresión cesó cuando la mujer comenzó a toser sangre. En medio de esa situación, consiguió refugiarse en el baño y pedir ayuda.
La alerta de una vecina
Fue entonces cuando una vecina escuchó los gritos y alertó a la Policía. Los efectivos de la Comisaría 4° llegaron a la vivienda del barrio Costa Sur y fueron recibidos por el joven, quien inicialmente aseguró que no sucedía nada fuera de lo normal. Sin embargo, al inspeccionar el inmueble encontraron a la chica en el baño, llorando y en una situación de extrema vulnerabilidad.
La joven denunció que no podía salir de la casa ni comunicarse con su familia y relató las agresiones que sufrió. Una profesional médica constató lesiones leves en la boca, según informaron fuentes de la Fiscalía. Tras el procedimiento, el hombre fue detenido y trasladado a la dependencia policial, mientras que la víctima recibió asistencia y, durante la noche, fue alojada en un refugio municipal con acompañamiento psicológico.
Quedó libre, pero no podrá ingresar a Cipolletti
Pero el desenlace judicial tuvo un dato que marca el rumbo inmediato de la causa: pese a la gravedad de los hechos investigados, la jueza no dispuso la prisión preventiva y el acusado recuperó la libertad bajo medidas cautelares. La decisión no implica que haya sido absuelto ni que la investigación haya terminado. La imputación establece los hechos que se le atribuyen y abre el proceso para avanzar en su esclarecimiento.
La restricción territorial es una de las condiciones más llamativas. Durante los próximos 30 días, el joven no podrá ingresar a Cipolletti. Además, tiene prohibido acercarse a la víctima y comunicarse con ella por cualquier vía: llamadas, mensajes de WhatsApp, redes sociales o a través de terceras personas. A eso se suma la obligación de presentarse todos los lunes en la Comisaría 2.ª de Neuquén durante cuatro meses.
La causa continúa bajo investigación por presunta privación ilegítima de la libertad y lesiones leves agravadas por el vínculo y el contexto de violencia de género. Mientras la Fiscalía reúne los elementos para sostener la acusación, las medidas judiciales buscan impedir nuevos contactos y resguardar a la joven. La pregunta que queda abierta es si esas restricciones serán suficientes para garantizar su protección mientras avanza el proceso penal.