Tres allanamientos realizados en la zona norte de Roca dejaron como resultado el secuestro de una escopeta calibre 14 y 14 cartuchos de distintos calibres, como parte de las investigaciones por la violenta secuencia de ataques a tiros que terminó con el crimen de Sebastián Molinez y dejó a Maximiliano Iraira internado en estado crítico.
Los procedimientos se concentraron en domicilios que quedaron bajo la lupa de los investigadores y ahora las pericias deberán establecer si el arma encontrada tiene alguna vinculación con los disparos.
La investigación busca reconstruir qué ocurrió durante aquella noche de extrema violencia en el norte roquense. Molinez, de 19 años, fue atacado a balazos en una vivienda de Rivadavia al 4300 y murió como consecuencia de las heridas.
El crimen abrió una causa que tiene a un adolescente de 16 años imputado, mientras los investigadores continúan intentando establecer con precisión quiénes participaron del ataque y cuál fue el rol de cada uno.
Pero la misma noche también quedó marcada por otro episodio con un arma de fuego. Iraira, de 29 años, recibió un disparo y su estado de salud continúa siendo extremadamente delicado. Permanece internado con asistencia respiratoria mecánica y un cuadro neurológico comprometido.
Precisamente, los allanamientos realizados ahora están vinculados con la investigación por las lesiones sufridas por el joven.
En ese contexto, la Policía llegó hasta tres domicilios de la zona norte. El operativo contó con efectivos de la Comisaría 21°, personal del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (COER), integrantes del Área Judicial de Investigaciones y especialistas del Gabinete de Criminalística.
Detrás de los procedimientos existe una investigación que intenta ponerle nombres, armas y responsabilidades a una noche que terminó de la peor manera.
En uno de los inmuebles apareció el elemento que ahora concentra buena parte de la atención. Los policías encontraron una escopeta calibre 14 y un total de 14 cartuchos de distintos calibres. Todo fue secuestrado y quedó sujeto a las correspondientes pericias.
Sin embargo, hay una diferencia que los investigadores deberán despejar: por ahora, el hallazgo no permite afirmar que esa escopeta haya sido utilizada para matar a Molinez o para atacar a Iraira.
Además, los otros dos allanamientos terminaron sin el hallazgo de elementos considerados de interés para la causa.
A partir de ese procedimiento también se abrió otra arista judicial. El propietario del inmueble donde apareció la escopeta fue notificado y emplazado en una investigación por tenencia ilegal de armas, luego de que los resultados fueran comunicados a la Fiscalía.
Ahora comienza una etapa clave: las pericias deberán establecer qué información puede aportar el arma secuestrada y si existe algún vínculo con los violentos episodios que tuvieron como víctimas a Molinez e Iraira.