La explosión que despertó a un vecino, una camioneta convertida en una trampa de fuego. La investigación por la tragedia ocurrida en una chacra de Colonia Fátima, en Cervantes, busca determinar cómo se incendió la Renault Oroch en la que, en un primer momento, murieron una nena de 6 años y un joven de 22. Mientras una primera hipótesis apunta a una posible falla eléctrica, el único sobreviviente, padre de la pequeña, que estaba internado en estado crítico, murió durante la madrugada.
El drama se desató alrededor de las 4.30 del miércoles, en un establecimiento rural ubicado a unos 400 metros de la Ruta Nacional 22. Cuando los bomberos lograron apagar las llamas, encontraron los cuerpos de Santos Morales Janco, de 22 años, en el asiento del acompañante, y de la niña, hija del conductor, en la parte trasera. El fuego había consumido el vehículo y dejó una escena devastadora para quienes llegaron al lugar.
Pero antes de que la Policía y los equipos de emergencia terminaran de reconstruir lo ocurrido, apareció un testimonio que aportó detalles sobre los primeros minutos de la tragedia. Un hombre que vive en una de las viviendas de la chacra aseguró que escuchó una explosión durante la madrugada. Al salir para averiguar qué pasaba, vio la camioneta envuelta en llamas e intentó auxiliar a sus ocupantes.
Según ese relato, el vecino consiguió ayudar al conductor, que había salido del vehículo y sufrió graves quemaduras. Sin embargo, no pudo rescatar a los otros dos ocupantes. La secuencia posterior también forma parte de las actuaciones: el padre de la nena fue localizado a unos 100 metros de la camioneta, sentado en una acequia y con lesiones provocadas por el fuego. Fue asistido y trasladado de urgencia al hospital Francisco López Lima, de General Roca.
Murió el papá de la nena
Rosario Fernández Cayo, de 30 años, permanecía internado en terapia intensiva, con asistencia respiratoria mecánica, un cuadro de shock refractario y quemaduras en más del 50% del cuerpo, de acuerdo con el parte médico difundido anoche.
No obstante, está mañana se confirmó la muerte del hombre que conducía la Renault Oroch, padre de la nena de 6 años que fue encontrada en el asiento trasero, ya sin vida.
Los médicos debieron realizarle una intervención quirúrgica para retirar tejido dañado por las quemaduras. Su condición era extremadamente grave.
Una falla eléctrica, bajo la lupa
En cuanto al origen del incendio, las primeras informaciones sobre las pericias señalaron como hipótesis un posible desperfecto eléctrico que habría provocado una explosión y luego el fuego. Sin embargo, esa mecánica todavía debe ser confirmada. Los peritos tendrán que examinar los restos de la Renault Oroch para establecer dónde comenzó el incendio, cómo se propagó y si efectivamente existió una explosión previa.
También resta reconstruir qué sucedió antes de que la camioneta terminara envuelta en llamas. De acuerdo con datos aportados por familiares, Fernández Cayo había salido de su domicilio alrededor de las 22 del martes junto con su hija, con destino a una farmacia. El incendio fue reportado unas seis horas y media después. Qué ocurrió durante ese intervalo es uno de los puntos que la investigación deberá esclarecer.
Otro dato que trascendió fue el hallazgo de botellas de bebidas alcohólicas dentro del vehículo. Su presencia, por sí sola, no demuestra que el conductor hubiera consumido alcohol ni permite vincularlas con el inicio del fuego. Cualquier conclusión sobre ese aspecto dependerá de pruebas concretas y de los resultados de las diligencias correspondientes.
La fiscal Jésica González dirige las actuaciones, con intervención policial y del gabinete de Criminalística. Las autopsias y los estudios sobre el vehículo serán centrales para determinar las causas de las muertes y completar la reconstrucción.