¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Triple Crimen de Cipolletti: en silencio, de noche y súper custodiado, Kielmasz llegó a la U5 de Roca

El único condenado a prisión perpetua por el Triple Crimen de Cipolletti, Claudio Kielmasz, está alojado en la Colonia Penal U5 de General Roca. Llegó desde la cárcel de Santa Rosa en un operativo nocturno del Servicio Penitenciario Federal. Por ahora, no se conocen los motivos que determinaron su traslado.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
Lunes, 19 de octubre de 2026 a las 17:06
PUBLICIDAD
Claudio Kielmasz fue trasladado a la U5 de Roca, una cárcel de baja seguridad

Claudio Rodolfo Kielmasz volvió a pisar una cárcel en Río Negro. El hombre condenado por su participación en el Triple Crimen de Cipolletti, está alojado en la Unidad 5 de Roca, adonde llegó desde la Cárcel Federal de Santa Rosa, La Pampa. El movimiento se realizó durante la noche, bajo un importante operativo de seguridad, y recién ahora trascendieron detalles de su nuevo destino penitenciario.

El dato no es menor. Kielmasz permanecía detenido en la cárcel pampeana desde octubre de 2023 y su regreso a Roca se produjo sin que, hasta el momento, se conozca públicamente cuál fue la razón que motivó la decisión. Tampoco trascendieron detalles sobre el sector en el que quedó alojado ni sobre las condiciones particulares de su detención, lo cierto es que pasó a una cárcel de baja seguridad. La última información que se conoció es la intención permanente de acceder a salidas transitorias ante los informes penitenciarios con altas calificaciones y los rechazos permanentes de la Justicia ante las pericias psiquiátricas que coinciden en que se trata de un sujeto con rasgos psicopáticos, sin evidencia de resocialización.

En abril de 2017 ya había sido trasladado a ese establecimiento federal, donde permaneció alrededor de 20 días. En aquella oportunidad, la medida había sido autorizada para facilitar el contacto con su familia. Esta medida había sido tomada por la Justicia luego de uno de los tantos intentos fallidos por obtener la libertad condicional.

Las víctimas del Triple Crimen de Cipolletti: Verónica Villar (22 años), estudiante de agronomía; María Emilia González (24 años), maestra jardinera; Paula González (17 años), estudiante de secundaria

El gran manipulador

La historia de Kielmasz está marcada por una condena que lo tiene preso desde hace más de 30 años. En julio de 2001 recibió prisión perpetua por su participación en el secuestro seguido de muerte de María Emilia González, su hermana Paula González y Verónica Villar. El caso conmocionó a la región y al país, y se convirtió en una de las investigaciones criminales más recordadas de Río Negro.

Kielmasz se autoincriminó el el Triple Crimen, fue quien le dio el arma a Ulises González, el padre de dos de las víctimas. Hasta lo acompaño a buscarla debajo de un puente muy cerca de las vías del ferrocarril, detrás de Pollolín de calle San Luis, donde las encontraron en noviembre de 1997. De testigo pasó a ser sospechoso. Lo juzgaron y permanece detenido en unidades del Servicio Penitenciario Federal.

Desde entonces, su situación penitenciaria estuvo atravesada por distintos pedidos para acceder a beneficios y por evaluaciones psicológicas y psiquiátricas que pesaron en las decisiones judiciales. En diferentes oportunidades, los informes profesionales señalaron características de personalidad que los tribunales consideraron al analizar sus solicitudes de salidas transitorias. Esos antecedentes fueron uno de los principales obstáculos en sus intentos de avanzar dentro del régimen penitenciario.

Uno de los informes más citados fue elaborado en 2015 por el psiquiatra Ricardo Risso. Según los antecedentes difundidos sobre aquella evaluación, el profesional sostuvo que Kielmasz había aprendido de entrevistas anteriores y que seleccionaba cuidadosamente qué aspectos de sus pensamientos y sentimientos mostraba durante las consultas. También consideró que no era esperable que desaparecieran los rasgos psicopáticos que había identificado. Años antes, una evaluación forense había advertido sobre rasgos antisociales y dificultades para reconocer los derechos y sentimientos de otras personas.

Pero la historia carcelaria de Kielmasz no se limita a los dictámenes desfavorables. En julio de 2025, cuando todavía estaba alojado en Santa Rosa, volvió a cuestionar las condiciones de su tratamiento penitenciario. Durante una audiencia denunció que había recibido solamente cuatro entrevistas psicológicas desde su ingreso a esa cárcel y sostuvo que se elaboraban informes negativos sin garantizar, según su planteo, una atención adecuada.

Claudio Kielmasz y el defensor Oficial, Gustavo Vicens, en una de las tantas uadiencias en las que solicitó salidas transitorias

Su defensora pidió entonces un plan individual de tratamiento, con seguimiento psicológico y psiquiátrico. El juez de Ejecución Fernando Romera ordenó una evaluación médica, requirió un plan de atención y dispuso analizar su posible incorporación a un sector de mayor autodisciplina. Aquella resolución no le concedió salidas transitorias ni ordenó su traslado inmediato a Río Negro.

Mientras tanto, Kielmasz pasó por diferentes establecimientos penitenciarios del país, entre ellos las unidades federales de Neuquén, Río Gallegos, Viedma y Senillosa, además de las cárceles de Santa Rosa y Roca. Cada movimiento forma parte de una extensa trayectoria de encierro, en la que los reclamos por el tratamiento y los intentos de acceder a beneficios quedaron bajo la lupa judicial.

Su nombre también había aparecido años antes en la investigación por el asesinato de Yanet Opazo, ocurrido en Cipolletti en junio de 1993, cuando su amiga Claudina Kilapi resultó gravemente herida. Kielmasz fue señalado como sospechoso y llegó a estar procesado, pero posteriormente fue sobreseído en lo que significó un escándalo judicial. Por esta decisión no pudo ser juzgado y solamente se presentó como testigo en el juicio, donde se burló de la situación que lo favoreció.  

Un mano a mano que el juez rechazó

El pasado 19 de marzo, el juez de Ejecución Romera, rechazó un hábeas corpus presentado por el defensor oficial Gustavo Vicens. El homobre que el 17 de septiembre cumplió 51 años, denunció que solicitó reiteradamente audiencias personales con el juzgado y su defensa sin obtener respuesta. El magistrado consideró que los planteos habían tenido trámite y que no se había acreditado un agravamiento de las condiciones de detención. La resolución no dispuso su traslado ni permite establecer si existe alguna relación entre aquel reclamo judicial y su posterior llegada a la Colonia Penal U5 de Roca.

En ese momento, Kielmasz permanecía alojado en la Unidad 4 de Santa Rosa, La Pampa, donde estaba detenido desde octubre de 2023. El planteo judicial se sumó a una larga lista de reclamos vinculados con su tratamiento penitenciario y sus posibilidades de acceder a beneficios. Sin embargo, el fallo de marzo no modificó su situación de detención y tampoco concedió salidas transitorias. Meses después, su traslado nocturno a General Roca abrió un nuevo interrogante: cuáles fueron las razones que motivaron el cambio de establecimiento.

 

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD