Una mala maniobra en plena velocidad en un rally, un público mal ubicado y un desenlace que terminó en la Justicia con un fallo condenatorio al piloto Javier Castro por el brutal vuelco ocurrido en el final de la Vuelta de la Manzana 2017, en el súperespecial del autódromo de Roca, donde un espectador sufrió una fractura tras ser golpeado por la rueda del auto. La sentencia no sólo alcanza al conductor, sino también a la Asociación Volantes de Roca, Rally Argentino y las compañías aseguradoras, que deberán pagar más de 20 millones de pesos, con un 8% de interés anual desde el accidente.
El hecho fue tan rápido como peligroso. Castro, arriba de su Audi A1 Maxi Rally, encaró una de las ultimas curvas a pocos metros del final de la prueba y perdió el control. Lo que siguió fue una secuencia violenta: despiste, impacto contra el alambrado dodne estaba el público y un vuelco . No fue un simple error: fue una maniobra que, en un contexto de alto riesgo, terminó desatada y sin control.
Pero si la conducción quedó bajo la lupa, la ubicación del público encendió aún más alarmas. Porque del otro lado del cerco, en un sector crítico, en el exterior de una curva, había cientos de personas. Un lugar donde cualquier piloto sabe que un despiste es una posibilidad concreta de tragedia. Y aun así, nadie los corrió, nadie los advirtió, nadie controló.
Ahí es donde la Justicia fue contundente. Por un lado, responsabilizó directamente a Castro por su posición de "conductor de un vehículo, en carácter de dueño o guardián de una cosa riesgosa", dejando en claro que no hubo excusas posibles para el desenlace. Pero además, puso el foco en una falla más profunda: la organización del evento.
Según el fallo, no existía un plan de seguridad eficaz, ni señalización visible, ni controles para impedir que el público se ubicara en zonas peligrosas. Es decir, el riesgo estaba a la vista, pero no fue gestionado. Y eso, para el juez Matías Lafuente, fue determinante.
Incluso, se descartó de plano uno de los argumentos más utilizados en este tipo de casos: culpar a la víctima. La sentencia fue clara: la presencia de espectadores en ese lugar no fue un hecho imprevisible ni una imprudencia aislada, sino una situación que los organizadores debían prever y evitar. En otras palabras, el problema no fue sólo dónde estaba el público, sino que nadie hizo nada para sacarlo de ahí.
En paralelo, también se analizó el rol del Automóvil Club Argentino, que quedó señalado por su función de fiscalización dentro del campeonato, aunque sin condena directa en esta instancia. Mientras tanto, la Municipalidad de General Roca logró quedar al margen, al no comprobarse una intervención concreta en la organización o control del evento.
El golpe final llega con los números: más de 20 millones de pesos de indemnización, más un 8% de interés anual desde 2017. Una cifra que deberán afrontar en conjunto el piloto, los organizadores y las compañías de seguro.