Después de más de 21 años atendiendo clientes detrás de un mostrador de El Coloso, una trabajadora de General Roca terminó viviendo una pesadilla. En pleno proceso de cierre de la histórica tienda, fue acusada de intentar robar una prenda, señalada delante de sus compañeros y despedida con causa. Ahora la Justicia determinó que la empresa no pudo probar la acusación y deberá indemnizarla.
Todo ocurrió a fines de 2024, cuando el tradicional comercio ya había anunciado públicamente que bajaría sus persianas y liquidaba la mercadería restante. Según quedó acreditado en el expediente, al finalizar una jornada laboral la encargada le pidió a la empleada que abriera su riñonera frente a otros trabajadores. Allí apareció una prenda de ropa interior y se desató una fuerte discusión.
La mujer sostuvo desde el primer momento que desconocía cómo había llegado esa prenda a sus pertenencias. También denunció que fue humillada públicamente, tratada como una delincuente delante de sus compañeros y apartada de sus funciones. Horas después intentó volver a trabajar, pero le impidieron ingresar al local y le comunicaron el despido por una supuesta pérdida de confianza.
La empresa aseguró que la encargada había observado a la trabajadora guardar la prenda durante la jornada y afirmó que las cámaras de seguridad registraban la maniobra. Incluso sostuvo que el corpiño encontrado tenía retirado el sistema de alarma, situación que justificaba la ruptura inmediata de la relación laboral.
Sin embargo, durante el juicio comenzaron a aparecer las grietas en la acusación. La Cámara Segunda del Trabajo destacó que la firma tenía la obligación de demostrar el supuesto intento de robo, pero no presentó denuncia penal contra la empleada, no produjo prueba testimonial y tampoco logró validar técnicamente las imágenes que decía tener como evidencia.
Los jueces remarcaron que la causal invocada para despedirla jamás pudo acreditarse. Además, tuvieron especialmente en cuenta el impacto emocional que sufrió la mujer tras ser acusada públicamente de un delito que nunca fue probado. Un informe psicológico incorporado a la causa describió cuadros de angustia, miedo, trastornos del sueño y una fuerte afectación emocional.
Con esos elementos, el tribunal concluyó que el despido fue arbitrario y condenó a El Coloso S.A. a pagar las indemnizaciones correspondientes, los créditos laborales actualizados, intereses y una reparación por daño moral. Así, la historia de una empleada que dedicó más de dos décadas a una de las tiendas más emblemáticas de Roca terminó convirtiéndose en una batalla judicial que dejó al descubierto uno de los capítulos más polémicos del cierre del histórico comercio.