No fue una pérdida menor ni un problema dentro de la casa. Todo empezó afuera, en la calle, cuando la red cloacal colapsó y empezó a largar agua servida hacia las viviendas cercanas. Una de las más afectadas fue una casa de El Bolsón, donde el líquido entró por distintos sectores y dejó una escena difícil de olvidar.
El agua avanzó por los pisos, llegó a los muebles, alcanzó pertenencias y dejó olor, suciedad y contaminación en varios ambientes. Hubo objetos que ya no pudieron recuperarse y otros que terminaron directamente en la basura. Quienes ayudaron con la limpieza hablaron de una casa completamente invadida por agua cloacal. Sacaron residuos, limpiaron barro y trataron de salvar lo que se podía. Pero no todo tuvo arreglo.
Con el paso del tiempo, el caso llegó a la Justicia y un fallo terminó responsabilizando a Aguas Rionegrinas S.A. por lo ocurrido. La investigación reconstruyó cómo se produjo el desborde. Según se comprobó, la red cloacal de la zona no soportó el caudal de agua y terminó liberando la presión por las bocas de calle. Desde ahí, el líquido empezó a meterse en las casas.
Los informes técnicos y los testimonios coincidieron en algo clave: el problema no estaba dentro de la vivienda. No había una pérdida interna ni un desperfecto particular. El origen estuvo en la red pública. Incluso trabajadores relacionados con el servicio reconocieron que en esa zona suele pasar lo mismo cuando llueve fuerte: la red se satura y rebalsa.
La empresa intentó defenderse diciendo que se trató de una situación excepcional por las lluvias y que tal vez podía haber problemas dentro de la casa. Pero las pruebas no acompañaron esa versión. Para la Justicia, lo ocurrido no fue algo imprevisible ni aislado. Al contrario: era un problema conocido y repetido. Y justamente por eso, la empresa tenía que haber tomado medidas para evitar que volviera a pasar.
El fallo señaló que Aguas Rionegrinas S.A. tiene la obligación de controlar y mantener la red cloacal para que funcione bien y no genere daños. Como eso no ocurrió, deberá indemnizar a la vecina por las pérdidas materiales y por todo lo que tuvo que atravesar después del desborde. La decisión todavía no quedó firme y puede ser apelada.