Andacollo volvió a convertirse en escenario de una de las celebraciones patrias más singulares de Neuquén. En la previa del Día de la Bandera, vecinos, estudiantes, docentes y familias desplegaron una bandera argentina de 600 metros de longitud, considerada la más extensa de la provincia y una de las más grandes de la Patagonia.
La actividad reunió a cientos de personas que acompañaron el recorrido de la insignia por las calles de la localidad cordillerana. Desde la organización estimaron que participaron entre 400 y 500 personas, en una jornada marcada por el clima agradable y el fuerte sentido de pertenencia que genera la propuesta.
La iniciativa nació en 2018 dentro del Centro Comunitario Rural Evangélico de Andacollo. Lo que comenzó como un proyecto escolar de apenas 100 metros fue creciendo año tras año gracias al aporte de familias y vecinos de toda la región.
En declaraciones a Radio y Televisión del Neuquén (RTN), el docente Aarón Luna, uno de los impulsores de la propuesta, destacó que el objetivo inicial siempre fue generar un espacio de encuentro comunitario. “Esto ya es un clásico y se constituye en una actividad que une a toda la localidad. Es hermoso ver desplegar la bandera y percibir que la comunidad se apropió de ella”, expresó.
La bandera creció junto con la comunidad
La historia de este proyecto refleja el compromiso de todo el norte neuquino. Según explicó Verónica Fonseca, una de las personas encargadas de confeccionar la insignia, durante los últimos días trabajaron intensamente para completar el nuevo tramo que permitió alcanzar los 600 metros.
“Entre el domingo y el lunes cosimos 300 metros de bandera porque teníamos que llegar a los 600 metros en menos de una semana”, relató en diálogo con AM550.
El crecimiento fue constante. La bandera comenzó con poco más de 100 metros, luego alcanzó los 345, más tarde llegó a los 400, después a los 500 y este año sumó otros 100 metros para alcanzar una longitud inédita en la provincia.
Los primeros tramos fueron confeccionados con retazos aportados por las familias. Sábanas, cortinas, manteles y distintas telas donadas por vecinos dieron forma a la bandera original. Con el paso de los años, la comunidad comenzó a realizar aportes económicos que permitieron comprar grandes cantidades de tela y ampliar el proyecto.
El recorrido se transformó en una tradición regional
Cada edición suma nuevos participantes y amplía su alcance. Lo que comenzó dentro de una institución educativa hoy involucra a vecinos de distintas localidades del norte neuquino.
Aarón Luna recordó que la propuesta surgió junto al docente Lucas González como una actividad vinculada a la escuela. Sin embargo, fueron los propios alumnos y sus familias quienes impulsaron la idea de seguir agregando metros cada año.
“Los chicos empezaron a preguntar si la íbamos a hacer más larga y así nació todo esto”, recordó.
La bandera se conserva durante todo el año dentro de la institución para evitar su deterioro. Según explicó Felipe Paz, director del establecimiento, incluso se preservan los primeros metros confeccionados con materiales aportados por los vecinos porque representan el origen y la esencia del proyecto.
La enorme insignia volvió a recorrer las calles de Andacollo y reafirmó una tradición que trasciende la fecha patria. Más allá de sus 600 metros de extensión, la bandera se convirtió en un símbolo de identidad colectiva para una comunidad que cada año encuentra en esta actividad una manera de reunirse y celebrar su historia compartida.