La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa un nuevo conflicto laboral tras la notificación de despidos en distintas sedes del país. En la provincia de Río Negro, alrededor de 62 trabajadores fueron desvinculados, lo que generó una inmediata protesta frente a la sede central del organismo en Bariloche.
Los afectados incluyen investigadores, técnicos y especialistas que participan en proyectos con años de inversión pública. Según denunciaron referentes gremiales, la medida implica un vaciamiento del sector nuclear argentino y pone en riesgo el desarrollo científico alcanzado en las últimas décadas.
El dirigente gremial Rodrigo Vicente expresó que los despidos “tiran a la borda el conocimiento y el potencial científico nacional” y acusó al gobierno de Javier Milei de “vender nuestro saber a intereses extranjeros”. En ese marco, se convocó a una manifestación pacífica en Bariloche para exigir la reincorporación de los trabajadores.
Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) remarcaron que los contratados realizan las mismas tareas que el personal de planta permanente y, por lo tanto, deberían contar con estabilidad laboral. El gremio anunció que continuará con medidas de fuerza y permanencias en las sedes de la CNEA hasta obtener respuestas oficiales.
El conflicto se suma a la ola de despidos en organismos públicos que se registra en todo el país. Según datos oficiales, la administración nacional ya redujo miles de puestos en distintas dependencias, en el contexto de la política de ajuste estatal.
La protesta en Bariloche refleja la tensión creciente entre el gobierno y los sectores científicos y técnicos, que advierten sobre el impacto de las desvinculaciones en proyectos estratégicos vinculados a la energía nuclear y la investigación aplicada.