La designación del ex intendente Gustavo Gennuso al frente de la Instituto Fundación Tecnologías Nucleares para la Salud (Intecnus) no fue solamente un movimiento administrativo dentro de la estructura de la Comisión Nacional de Energía Atómica. La decisión terminó teniendo un fuerte impacto político en Río Negro porque colocó a un peso fuerte de la política de Bariloche dentro de la órbita del gobierno nacional y, al mismo tiempo, le quitó a María Emilia Soria una de las figuras con las que venía construyendo puentes para ganar volumen político en la ciudad con el padrón electoral más grande de la provincia de cara a las elecciones de 2027.
Aunque la resolución lleva la firma de la conducción de la CNEA, en los pasillos de la política rionegrina la lectura fue inmediata. Nadie observó el nombramiento como un simple reconocimiento a la trayectoria técnica de Gennuso, ingeniero nuclear y hombre históricamente vinculado al universo científico de Bariloche. Lo que muchos vieron fue una jugada de tablero. Una de esas movidas que parecen menores, pero que terminan modificando posiciones estratégicas.
Y es que durante los últimos meses el exintendente había comenzado a aparecer en un escenario que despertó atención en distintos sectores políticos, tras el alejamiento de Juntos Somos Río Negro donde ocupaba la secretaría General del partido. Los contactos, encuentros y señales de acercamiento con la intendenta roquense dejaron de ser rumores para convertirse en comentarios frecuentes dentro del peronismo y también fuera de él. Incluso comenzaron a circular especulaciones sobre el papel que podría ocupar Gennuso en una futura construcción electoral con aspiraciones provinciales. Soria se encargó de decir que quería que su compañero de fórmula sea barilochense.
No es un dato menor. Bariloche concentra el mayor caudal de votantes de Río Negro y cualquier dirigente que aspire a disputar la gobernación necesita construir allí una base sólida.
Por eso la llegada de Gennuso a Intecnus fue interpretada como algo más profundo que una designación institucional. El exjefe comunal no solamente conserva un nivel de conocimiento muy alto en Bariloche, sino que además mantiene relaciones construidas durante años con sectores empresariales, científicos, profesionales y políticos de la ciudad. Su figura aparecía como una puerta de entrada atractiva para cualquier proyecto que buscara crecer territorialmente en la cordillera.
En ese contexto, la nueva responsabilidad lo ubica dentro de un esquema de gestión vinculado al Estado nacional. Y aunque nadie se anima a afirmar que eso implique un alineamiento político automático con Javier Milei, lo cierto es que modifica el escenario que venía observando el sorismo. La posibilidad de sumar volumen político propio en Bariloche a través de una figura de peso ya no parece tan sencilla como hace algunas semanas.
Además, la importancia de Intecnus agrega otro componente. No se trata de una fundación cualquiera. Es uno de los centros más relevantes del país en materia de medicina nuclear, diagnóstico y tratamiento de enfermedades complejas. Maneja vínculos con organismos científicos, tecnológicos y sanitarios de primer nivel y constituye una referencia para toda la Patagonia. La conducción de una institución de semejante peso le garantiza a Gennuso visibilidad, contactos y protagonismo en un ámbito que trasciende largamente la política partidaria.