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Bombera de Centenario que rescató a un joven tras los terremotos en Venezuela: "No se parece en nada a lo que se ve en la tele"

Ximena Larriestra, una de las dos bomberas voluntarias de Centenario que integró la misión internacional de rescate en Venezuela, contó en AM550 cómo fueron las más de 40 horas de trabajo para salvar a Aarón, un joven que permaneció 106 horas atrapado bajo los escombros. 

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Ximena Larriestra, bombera voluntaria de Centenario, integra la brigada internacional Topos y fue parte de una operación que demandó más de 40 horas ininterrumpidas de trabajo.

La imagen de Aarón Levi Castillo Vargas saliendo con vida de entre los escombros recorrió el mundo. El joven venezolano, de 21 años, había permanecido 106 horas atrapado tras los terremotos que devastaron gran parte de Venezuela. Detrás de ese rescate histórico hubo un trabajo silencioso, agotador y coordinado entre rescatistas de Venezuela, México, Chile y Argentina.

Entre ellos estuvieron Ximena Larriestra y Juan Bustos, bomberos voluntarios de Centenario, quienes integran la brigada internacional Topos y fueron parte de una operación que demandó más de 40 horas ininterrumpidas de trabajo.

Ya de regreso en Neuquén, Ximena habló con Francisco Casado en el programa La Primera Mañana, por AM550, donde reconstruyó una misión marcada por la tragedia, el trabajo en equipo y una experiencia que, reconoce, todavía no logra procesar. "No se asemeja en nada a lo que se ve en la tele. Estar ahí es terrorífico, es inexplicable", resumió.

La bombera explicó que el rescate comenzó luego de que otra persona sobreviviente asegurara haber escuchado a alguien con vida bajo los restos del edificio. En un primer momento, Protección Civil de Venezuela intentó avanzar por un túnel, pero la dificultad del terreno obligó a abandonar ese acceso y buscar otra alternativa desde la superficie. Fue entonces cuando el equipo internacional tomó una decisión clave. "Nosotros decidimos retomar ese ingreso que había sido abandonado e ir apuntalando con lo que nos íbamos encontrando en el camino", relató.

El desafío era enorme. Debían avanzar por un conducto de aproximadamente 19 metros de longitud y unos 10 metros de profundidad, en un espacio extremadamente reducido. "Era una tarea muy difícil. Por suerte contábamos con gran equipamiento y muchos compañeros. Nos íbamos turnando cada 30 o 40 minutos porque faltaba el aire y el acceso era muy complicado."

La bombera explicó que el rescate comenzó luego de que otra persona sobreviviente asegurara haber escuchado a alguien con vida bajo los restos del edificio.

El dramático camino entre los escombros

Para llegar hasta el joven no solo debieron perforar toneladas de concreto. También tuvieron que atravesar una escena devastadora. "Para rescatar a Aarón primero debimos sacar una criatura que ya estaba sin vida", recordó.

Ese fue apenas el comienzo. "Primero sacamos a un nene y eso nos permitió seguir rompiendo para poder llegar hasta donde estaba Aarón."

Según detalló, el joven permanecía rodeado de víctimas fatales. "Aarón estaba con cuatro o cinco cuerpos sin vida. En total alrededor sacamos cuatro cuerpos y en el túnel encontramos otro más." Después, el propio sobreviviente les contaría que al principio todos seguían con vida. "Él nos relató que desde un primer momento estaban todos vivos, pero se fueron callando de a poco. Se acuerda del nombre de cada uno."

 

"Me pedía perdón porque estaba sin remera"

Uno de los recuerdos que más impactó a Ximena no fue el momento del rescate, sino la actitud del joven mientras esperaba ser liberado. "Tenía una humildad tremenda. Antes de sacarlo me pedía disculpas porque estaba sin remera. Imaginate... una criatura atrapada durante más de cuatro días y preocupándose por eso."

Aarón, profundamente creyente, rechazó la asistencia psicológica que le ofreció el equipo. "Nos dijo que Dios lo había salvado y que nosotros éramos sus ángeles." Pese a haber perdido prácticamente todo, apenas recibió el alta médica decidió ayudar a otros damnificados. "Su familia perdió todo y, aun así, están preparando comida para llevarle a la gente que sigue trabajando en los rescates."

"Era una tarea muy difícil. Por suerte contábamos con gran equipamiento y muchos compañeros. Nos íbamos turnando cada 30 o 40 minutos porque faltaba el aire y el acceso era muy complicado."

Un trabajo que nadie hizo solo

A pesar de que su nombre se volvió conocido después del operativo, Ximena insistió durante toda la entrevista en que el rescate nunca debe atribuirse a una sola persona. "Por favor, que no sea solo mi nombre. Trabajamos todos juntos."

Describió una de las escenas más complejas del operativo. "Había un compañero mexicano acostado boca arriba sosteniendo un martillo percutor sobre el pecho porque el espacio era tan reducido que no había otra forma de trabajar. Yo empujaba la máquina mientras él hacía de soporte."

Para la rescatista, esa imagen resume el espíritu de toda la misión. "No fue el trabajo de una persona. Fue un trabajo permanente de rotaciones, coordinación y compañerismo." También destacó el enorme acompañamiento de los propios vecinos venezolanos. "Teníamos gente acercándonos agua, café, comida. La asistencia fue espectacular."

Cuando finalmente lograron sacar con vida a Aarón, el equipo apenas descansó media hora antes de volver a otra misión. Fue entonces cuando ocurrió algo que todavía la persigue. "Tuvimos una réplica importante. Si nos hubiese agarrado con Aarón todavía dentro del túnel, nos hubiéramos quedado sepultados todos ahí adentro."

Desde entonces, reconoce que descansar no resulta sencillo. "Por momentos todavía sentimos miedo de que vuelva a temblar. Todavía no logramos distinguir del todo que ya estamos en casa." Por ese motivo, tanto la brigada internacional como el cuartel de Bomberos de Centenario activaron acompañamiento psicológico para los rescatistas que regresaron al país.

Ximena explicó que ninguno de los integrantes de la misión dudó cuando llegó el llamado. "No fue pedir autorización; fue avisar. En dos horas salimos para Venezuela." Los integrantes de la brigada son voluntarios y, tras finalizar la misión, debieron regresar a sus empleos habituales. "Nos hubiese encantado quedarnos más tiempo, pero somos voluntarios y tenemos que volver al trabajo."

De hecho, apenas aterrizaron en Argentina retomaron inmediatamente sus actividades en el cuartel y la formación de nuevos bomberos. "El rescatista tiene esa misión. En lo económico no negociamos. Nos pesa mucho más la vocación y el amor al prójimo que la plata."

Aarón Levi Castillo Vargas permaneció atrapado bajo los escombros del edificio OPP 25 en Tanaguarena, La Guaira.

Una experiencia que deja marcas

La misión en Venezuela comenzó recuperando los cuerpos de un padre y su hijo. Luego siguieron otros operativos hasta llegar al rescate de Aarón. Después de convivir durante una semana con la destrucción, los derrumbes y decenas de víctimas, Ximena admite que todavía están procesando lo vivido. "No es sano para la salud mental convivir tantos días con esa realidad." Sin embargo, también se llevó una imagen imborrable.

Aarón continúa escribiéndoles desde Venezuela para saber cómo están quienes le salvaron la vida. Y para la bombera de Centenario, ese contacto termina dando sentido a todo el esfuerzo. "Nos formamos para rescatar gente. Eso es lo que hacemos. Ojalá esto también sirva para seguir formando rescatistas en Neuquén, porque nunca sabemos cuándo vamos a tener que ayudar en una tragedia como esta."

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