La decisión sorprendió por el lugar involucrado, pero detrás de la medida había una situación que se arrastraba desde hace meses. CALF cortó el suministro eléctrico en una dependencia del Ejército Argentino en Neuquén luego de registrar más de cuatro meses de facturas impagas y una deuda que supera los 60 millones de pesos.
El caso expuso una situación más amplia. Según pudo saber este medio, el atraso no corresponde a una única instalación: de los 13 puntos de suministro que el Ejército posee en la ciudad, 10 presentan deudas acumuladas desde marzo de este año.
Una deuda que se extendió durante meses
La interrupción del servicio se aplicó en una de las dependencias militares ubicadas en Neuquén, mientras que el resto de los suministros alcanzados por la mora continuó conectado.
El dato llamó la atención porque se trata de una deuda sostenida en el tiempo. Durante más de cuatro meses se acumularon facturas sin cancelar, hasta alcanzar una cifra que hoy supera los 60 millones de pesos.
Fuentes vinculadas al caso indicaron que antes de llegar al corte existieron instancias de diálogo para intentar regularizar la situación.
El servicio volvió, pero con plazo limitado
Tras la interrupción, el suministro fue restablecido de manera transitoria por un período de 48 horas. Ese plazo vencerá este jueves y quedó sujeto a la evolución de las gestiones que se realicen para resolver el conflicto.
Hasta el momento, no trascendió una solución definitiva para la deuda acumulada ni un cronograma oficial de cancelación de los montos pendientes.
Un problema que alcanza a gran parte de las instalaciones militares
La situación tomó relevancia porque no involucra a una sola dependencia. La mayoría de los puntos de consumo eléctrico que el Ejército mantiene en la capital neuquina registra atrasos similares.
En ese contexto, el corte aplicado por CALF alcanzó solamente a uno de los 10 suministros con deuda, una medida que puso en evidencia la magnitud del problema y abrió interrogantes sobre cómo se resolverá una situación que lleva más de cuatro meses sin regularizarse.
La discusión que quedó sobre la mesa
El caso volvió a poner en primer plano una cuestión que atraviesa tanto a organismos públicos como privados: el sostenimiento de servicios esenciales que requieren pagos permanentes para garantizar su funcionamiento.
Mientras continúan las gestiones entre las partes, la atención está puesta en lo que ocurra durante las próximas horas. El plazo otorgado para mantener el servicio activo tiene fecha de vencimiento y, por ahora, la deuda sigue sin resolverse.