Los primeros caños de acero del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) que se utilizarán en el lecho marino, ya desembarcaron en el puerto de San Antonio Este y comenzaron su traslado hacia Punta Colorada. La llegada de 721 tubos marca el inicio visible de una obra multimillonaria que transformará la costa rionegrina y que tiene como próximo gran hito el arribo del buque especializado Seminole, previsto para fines de julio.
El movimiento no pasó desapercibido. En los últimos días, enormes tubos de acero comenzaron a acumularse en el puerto de San Antonio Este. Se trata de 721 caños fabricados por SIAT/Tenaris y Socotherm, de los cuales 658 cuentan con revestimiento de hormigón para soportar las exigentes condiciones del lecho marino. Desde el puerto serán trasladados mediante embarcaciones de apoyo hasta donde comenzará una de las etapas más complejas del proyecto: el tendido del ducto submarino.
Pero eso no es todo. Mientras avanzan los trabajos logísticos, en el puerto también se prepara el armado de una estructura clave para la obra. Se trata de un combi float, una plataforma especial de cuatro patas que servirá como punto de unión entre el futuro ducto y el buque constructor. Allí se realizarán tareas de ensamblaje y soldadura con precisión milimétrica antes de que los caños sean depositados en el fondo del mar.
La cuenta regresiva también ya comenzó para la llegada del Seminole, el gigantesco barco encargado de ejecutar la fase más delicada del proyecto. Según el cronograma, arribará a fines de julio acompañado por dos embarcaciones de apoyo y permanecerá entre 30 y 45 días frente a las costas rionegrinas.
Durante ese período realizará la prefabricación del ducto, las soldaduras lineales, la instalación sobre el lecho marino y el despliegue de fibra óptica subacuática para el monitoreo permanente de la infraestructura. Se trata de una operación de enorme complejidad técnica que convertirá a Punta Colorada en uno de los puntos estratégicos más importantes de América del Sur.
Con cada caño que llega a la costa rionegrina, el proyecto VMOS deja de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible. Y mientras los trabajos avanzan, Río Negro empieza a consolidarse como la gran puerta de salida del petróleo de Vaca Muerta hacia los mercados internacionales, en una obra que promete cambiar para siempre el perfil productivo de la región.