Carlos Moreno no es un urbanista más. Es el hombre que logró instalar en las principales capitales del planeta una idea que hoy redefine la manera de pensar las ciudades: vivir mejor, perder menos tiempo y recuperar la vida de barrio. Su concepto de las “ciudades de 15 minutos” ya transformó debates urbanos en París, América Latina y distintas metrópolis del mundo. Ahora, esa mirada desembarcó en Bariloche.
El investigador, profesor y asesor internacional llegó a Río Negro en medio de un fuerte interés por repensar cómo crecerán las ciudades patagónicas en las próximas décadas. Fue recibido por el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, quien destacó la importancia de incorporar nuevas miradas para pensar el crecimiento provincial. “No podemos dejar de aprender, de investigar y de aportar entre todos a la planificación de lo que viene”, afirmó el mandatario.
Su presencia generó expectativa política, técnica y empresarial porque es considerado una de las figuras más influyentes del urbanismo contemporáneo. El modelo de Moreno propone que cualquier persona pueda acceder en apenas 15 minutos caminando, en bicicleta o mediante transporte sustentable a servicios básicos como salud, educación, comercios, espacios verdes y trabajo.
La idea parece simple, pero detrás hay una transformación profunda: menos dependencia del automóvil, barrios más activos, ciudades más sostenibles y una mejor calidad de vida. En tiempos donde las grandes urbes enfrentan problemas de tránsito, contaminación, distancias eternas y falta de planificación, el modelo de Moreno aparece como una respuesta moderna que ya empezó a discutirse en distintos puntos de Argentina.
El eje de su visita fue el proyecto “Bariloche del Este”, una iniciativa que busca ordenar el crecimiento de una zona estratégica de la ciudad bajo criterios urbanos de largo plazo. El planteo apunta a evitar el crecimiento desordenado y pensar una ciudad más integrada, con servicios cercanos, infraestructura y desarrollo equilibrado.
“Compartimos un sueño: que los habitantes vivan mejor, con dignidad, con justicia social, económica y sobre todo justicia climática”, expresó Moreno durante su paso por Bariloche. El urbanista también dejó una definición que resonó fuerte entre funcionarios y empresarios: “Somos investigadores científicos con conciencia y tenemos una oportunidad única de transformar el mundo en el que vivimos”.
La visita del urbanista dejó una señal política y urbana que excede a Bariloche. Mientras las ciudades patagónicas crecen a un ritmo acelerado y aparecen debates sobre servicios, infraestructura, acceso a la vivienda y planificación, Río Negro comenzó a mirar modelos internacionales que ya están cambiando la forma de vivir en el mundo.