El golpe se escuchó seco, violento, imposible de ignorar. Eran cerca de las 16.25 del miércoles cuando la Ruta Nacional 237, a la altura del Anfiteatro del Limay, se convirtió en un escenario de tensión y angustia. Un camión de transporte de alimentos y una camioneta 4x4 chocaron de frente y desataron una escena dramática.
Los vehículos quedaron atravesados sobre la calzada, deformados por el impacto, como si la ruta los hubiera escupido. Dentro, sus conductores, atrapados. Sin posibilidad de salir por sus propios medios.
Fueron los Bomberos Voluntarios de Dina Huapi los primeros en llegar. La escena era crítica. Con herramientas neumáticas comenzaron un trabajo contrarreloj para liberar a los hombres, mientras el tránsito se acumulaba en largas filas y los automovilistas observaban, en silencio, la dimensión del desastre. Cada minuto pesaba. Cada maniobra debía ser precisa. Finalmente, lograron sacarlos de entre los hierros retorcidos.
El conductor del camión fue trasladado de urgencia al hospital Zonal de Bariloche con heridas en sus miembros inferiores. El de la camioneta, en paralelo, presentaba una luxación de clavícula. Ambos fueron asistidos y permanecen bajo observación, a la espera de un parte médico oficial que se conocería en las próximas horas.
El siniestro no solo dejó heridos. También paralizó la ruta durante más de dos horas. La circulación quedó completamente interrumpida hasta que se realizaron las pericias y se retiraron los vehículos, en una postal de caos que se extendió hasta entrada la tarde.
Según se pudo reconstruir, el camión viajaba desde una ciudad rionegrina en dirección a Neuquén capital, mientras que la camioneta se dirigía hacia Villa La Angostura. Dos trayectos, dos destinos, un mismo punto de impacto.