La llegada del invierno trae consigo la nieve y, en muchos casos, la anegación de caminos en el norte neuquino. Sin embargo, esta realidad no impidió que una niña tuviera un conmovedor bautismo en su propia casa de Cortadera, un paraje ubicado a pocos kilómetros de Chos Malal. Pese a las complicaciones que generan las bajas temperaturas y los accesos cubiertos por la nieve, el sacerdote Fernando Arce llegó hasta la vivienda familiar para oficiar la ceremonia, en una jornada que combinó fe, emoción y una impactante postal blanca de la región.
La travesía nevada por una misión de fe
La intensa nevada que cubrió gran parte del norte de Neuquén durante junio dejó postales impactantes en distintos parajes rurales. Una de ellas tuvo como escenario a Cortadera, una pequeña comunidad cercana a Chos Malal, donde la fe logró abrirse paso entre caminos blancos y bajas temperaturas.
En la mañana del pasado sábado 13 de junio, el sacerdote Fernando Arce de la Parroquia María Auxiliadora de Chos Malal y el salesiano cooperador Jesús Oviedo emprendieron el viaje para cumplir con una misión pastoral que ya estaba programada: celebrar la Santa Misa y concretar el bautismo de una niña de la comunidad.
La ceremonia se realizó en una vivienda familiar, rodeada por un paisaje completamente nevado que reflejaba la magnitud del temporal que afectó a la región durante los últimos días.
La misión que no frenaron ni el frío ni la distancia
Según relataron desde la comunidad religiosa, las condiciones climáticas representaban un desafío importante para llegar al paraje. Sin embargo, el compromiso pastoral prevaleció y permitió que la celebración pudiera desarrollarse con normalidad.
Durante la jornada fue bautizada Mayra Luján Catalán Gutiérrez, en una ceremonia cargada de emoción para la familia y los vecinos que acompañaron el acontecimiento.
Desde la parroquia destacaron que el bautismo representa la incorporación de una nueva integrante a la comunidad cristiana y remarcaron el valor simbólico de concretar la celebración en un contexto marcado por la nieve y las dificultades de acceso.
La realidad de los parajes rurales del norte de Neuquén
Historias como la ocurrida en Cortadera reflejan una realidad habitual en el norte neuquino. Durante el invierno, numerosas comunidades rurales quedan condicionadas por las nevadas, el hielo sobre las rutas y las largas distancias que las separan de los centros urbanos.
En este contexto, las visitas pastorales, los servicios de salud, la educación rural y el abastecimiento suelen requerir una logística especial para garantizar la atención de los vecinos.
La presencia de instituciones religiosas en estos sectores también cumple un rol social importante, especialmente en localidades donde las actividades comunitarias se convierten en espacios de encuentro para las familias.
Una postal de fe en el paisaje nevado de Chos Malal
La imagen del sacerdote avanzando entre la nieve para llegar a Cortadera se transformó en una de las postales más representativas del invierno en el norte neuquino. Desde la comunidad resumieron el espíritu de la jornada con una frase que acompañó la difusión del acontecimiento: "Cuando hay amor por la misión, no hay nieve ni distancia que puedan detener el anuncio de Jesús", escribieron en un posteo de Facebook.
La celebración dejó una muestra de cercanía y acompañamiento en una región donde el invierno suele poner a prueba la conectividad y la vida cotidiana de quienes habitan los parajes más alejados de Neuquén. Amén.