La historia de Tatiana y Malena Laurent, dos hermanas cipoleñas que hace cinco años impulsaron su emprendimiento textil Yedra, acaba de sumar un capítulo inesperado: una de sus remeras llegó al vestuario de la artista internacional Rosalía.
Malena relató cómo se dio el contacto con el equipo de estilismo de la cantante: “Fue un sueño, somos muy fans de Rosalía, la seguimos desde hace tiempo. Teníamos entrada para verla y por ella nos contactamos con su equipo. Nos contestaron que les gustaron las remeras. Fue un buen trato, muy amoroso. Fueron tres días de mensajes, todo muy rápido hasta que coordinamos el envío”, recordó.
La prenda elegida para el último show de Rosalía lleva el nombre “Me guía una estrella”, diseñada con referencias de mitología griega. “Mi hermana es la que pinta a mano y al óleo, y después las trabajamos en la compu. También enviamos otra inspirada en Rafaela Carrá y un vampiro, que todavía no la usó. Todas las prendas que hacemos tienen referencia al mundo artístico. Partimos de cosas que nos gustan, de libros, de música”, explicó a Mejor Informado.
El emprendimiento comenzó con lencería y trajes de baño, pero fue mutando hacia remeras, camperas y prendas de abajo. “Para el aniversario hicimos las remeras de vampiros, ahora expandimos con nuevas líneas. Las de algodón se hacen con serigrafía artesanal, una por una, y también sublimadas con calor. Son pequeñas cantidades y, si se agotan, relanzamos. Tenemos envíos a todo el país”, detalló Malena.
El sueño de las hermanas es volver a sus raíces: “Sería un sueño tener una sucursal en el Alto Valle, desde ya. Ojalá que sí. Nos anotamos en la UBA para estudiar diseño de indumentaria y la ciudad nos atrapó un poco, pero el valle es nuestro lugar en el mundo”, confesó.
La situación económica también impacta en su proyecto. “Este año fue difícil, se notó que la industria textil está complicada. Lo de Rosalía fue un empujoncito: en un día se agotaron las remeras, pero a comparación del año pasado viene un poco estancado”, reconoció.
La experiencia con la artista española se convirtió en un impulso simbólico y comercial para Yedra, que sigue creciendo con identidad propia y con la impronta artesanal de dos hermanas que transformaron su pasión en marca.